¿Por qué hay tantos empates en el Mundial 2026?
Los empates están marcando el Mundial 2026, pero la explicación va mucho más allá de una simple coincidencia
La combinación de selecciones más competitivas, un formato que recompensa evitar la derrota y una brecha cada vez menor entre las potencias tradicionales y las naciones emergentes está convirtiendo a los empates en una de las tendencias más marcadas del Mundial 2026.
Tras la primera jornada de la fase de grupos, varios favoritos ya habían dejado puntos en el camino. Brasil empató con Marruecos, España fue frenada por Cabo Verde, Bélgica repartió puntos con Egipto, Portugal no pudo superar a RD Congo, Canadá igualó con Bosnia y Herzegovina, y Suiza empató ante Qatar.

Lo que llama la atención no es solo la cantidad de empates, sino quiénes están involucrados en ellos.
El Mundial más grande también es el más equilibrado
La expansión a 48 selecciones aumentó el tamaño del torneo, pero también amplió la representación de regiones que antes contaban con menos plazas. África, Asia y Concacaf llegaron con más equipos, mayor experiencia internacional y generaciones de futbolistas que compiten cada semana en las principales ligas de Europa.
Hace dos décadas, la diferencia entre los favoritos y las selecciones emergentes era considerable. Hoy, muchos de esos equipos cuentan con jugadores de la Premier League, LaLiga, la Bundesliga y la Serie A. La brecha de calidad sigue existiendo, pero es más pequeña que nunca.
Las potencias europeas ya no tienen partidos sencillos
Varios gigantes europeos han tenido dificultades para superar a rivales disciplinados.
España dominó la posesión y registró 27 disparos frente a Cabo Verde, pero terminó con un empate sin goles. Portugal se adelantó ante RD Congo antes de ser alcanzado en el marcador, mientras que Bélgica tampoco encontró la forma de superar a Egipto.
La explicación no pasa necesariamente por un bajo rendimiento de los favoritos. Muchas selecciones consideradas menores han evolucionado tácticamente, destacando por su organización defensiva, bloques compactos y transiciones rápidas. En un torneo corto, esas cualidades pueden ser suficientes para neutralizar a rivales con mayor talento.
El formato premia la supervivencia
La estructura del Mundial 2026 también influye. Con 12 grupos de cuatro equipos, avanzan los dos primeros de cada sector junto con los ocho mejores terceros lugares. Como consecuencia, un empate puede tener más valor estratégico que en ediciones anteriores.
Para muchas selecciones, especialmente en su debut, la prioridad es evitar la derrota. El riesgo de buscar la victoria a toda costa puede superar el beneficio potencial.
Aunque el torneo es más grande, los equipos siguen disputando únicamente tres partidos en la fase de grupos.
Una derrota en el debut puede dejar a una selección al borde de la eliminación, mientras que un empate mantiene intactas sus posibilidades de clasificación. Esa realidad suele generar encuentros más cerrados y conservadores en la primera jornada.
Los números respaldan la tendencia
Tras la primera ronda de partidos en los 12 grupos, 7 de los 24 encuentros terminaron en empate, lo que representa cerca del 29 % de los partidos disputados.
Entre ellos destacan:
- Brasil 1-1 Marruecos
- España 0-0 Cabo Verde
- Bélgica 1-1 Egipto
- Portugal 1-1 RD Congo
- Canadá 1-1 Bosnia y Herzegovina
- Suiza 1-1 Qatar
- Países Bajos 2-2 Japón
La tendencia es difícil de ignorar.
El verdadero mensaje detrás de los empates
La principal conclusión no es que los favoritos estén rindiendo por debajo de las expectativas. Es que ganar un partido en una Copa del Mundo es cada vez más difícil.
El desarrollo global del talento, el crecimiento de los programas futbolísticos en naciones emergentes y un formato que premia mantenerse con vida en el torneo han reducido las diferencias históricas entre selecciones. En 2026, incluso las potencias tradicionales han descubierto que tener a los mejores jugadores ya no es suficiente.
Romper defensas disciplinadas y bien organizadas se ha convertido en uno de los mayores desafíos del fútbol internacional, y esa realidad podría seguir definiendo este Mundial.











