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¿Por qué Iker Muniain no llegó a San Lorenzo? La licencia que frenó su regreso y hasta afectó su mudanza
Iker Muniain tenía prácticamente todo preparado para volver a San Lorenzo. El acuerdo deportivo estaba encaminado, su nombre había generado ilusión entre los hinchas y desde ambos lados del océano se daba por inminente su desembarco como entrenador. Sin embargo...
Iker Muniain tenía prácticamente todo preparado para volver a San Lorenzo. El acuerdo deportivo estaba encaminado, su nombre había generado ilusión entre los hinchas y desde ambos lados del océano se daba por inminente su desembarco como entrenador. Sin embargo, un detalle reglamentario convirtió el esperado regreso a Boedo en una historia con más giros que una negociación inmobiliaria: al español le faltaba la Licencia CONMEBOL Pro necesaria para dirigir en la Primera División argentina.
Muniain ya tenía todo listo para entrenar al Salamanca
La historia comenzó en Salamanca, donde Muniain había sido presentado el 15 de junio como entrenador del Salamanca CF UDS para la temporada 2026/27, después de iniciar su carrera en los bancos de suplentes al frente del CD Derio.
El vasco empezaba a organizar su nueva vida. Según confirmaron distintas fuentes cercanas a la situación, había elegido una casa para instalarse en Salamanca y tenía prácticamente cerrado el alquiler con su propietario. Contrato deportivo, vivienda localizada y mudanza encaminada. El proyecto español parecía tener todos los casilleros completos.
San Lorenzo apareció y cambió todos los planes
Hasta que apareció San Lorenzo.
El club argentino inició conversaciones para recuperar a uno de los jugadores más queridos de su historia reciente, esta vez ya no con los botines puestos, sino del otro lado de la línea de cal. Muniain tenía una cláusula que facilitaba su salida del Salamanca y las negociaciones avanzaron rápidamente.
El interés se transformó en un acuerdo de palabra. En Argentina se informó que el exjugador viajaría en los días siguientes para firmar su contrato y asumir como nuevo entrenador del Ciclón.
Ante semejante oportunidad, Muniain puso en pausa su proyecto español. Y también la casa.
El propietario salmantino que tenía todo acordado con el entrenador recibió la noticia de que el alquiler quedaba desestimado. El potencial inquilino tenía otros planes: preparar las valijas, cruzar el Atlántico y regresar a un lugar donde había sido capitán, referente y uno de los pocos motivos de entusiasmo en una temporada complicada.
Parecía una historia perfectamente circular. Muniain volvía al club que lo había adoptado como futbolista para iniciar allí una nueva etapa como director técnico.

¿Por qué Muniain no pudo dirigir a San Lorenzo?
Pero entonces apareció el antagonista menos esperado: una licencia.
Muniain contaba con la titulación correspondiente para trabajar en el fútbol europeo, pero no disponía de la Licencia CONMEBOL Pro, credencial obligatoria para dirigir profesionalmente en el fútbol sudamericano. El inconveniente no podía resolverse en los tiempos que necesitaba San Lorenzo y una negociación que parecía cerrada terminó cayéndose antes de que el español pudiera subirse al avión.
No hubo diferencias tácticas, un desacuerdo por los refuerzos ni una discusión por el salario. El gran pase frustrado del mercado quedó detenido por un documento que nadie había comprobado a tiempo.
La curiosa historia de la casa que tuvo que negociar dos veces
Muniain pasó así, en cuestión de días, de preparar su llegada a Buenos Aires a tener que reconstruir el proyecto que había dejado momentáneamente de lado. Continuaría como entrenador del Salamanca, que había estado cerca de perder a su flamante técnico menos de dos semanas después de anunciarlo.
Y todavía faltaba el último capítulo.
Con la operación argentina descartada, el español volvió a comunicarse con el propietario de aquella casa que había elegido originalmente en Salamanca. La misma vivienda que había reservado, negociado y posteriormente rechazado ante la posibilidad de dirigir a San Lorenzo volvía a estar en sus planes.
En términos futbolísticos, fue una especie de repesca inmobiliaria.
Muniain debió reabrir las conversaciones y volver a negociar con el dueño, esperando que la casa siguiera disponible y que el propietario tuviera más paciencia que la burocracia sudamericana. Finalmente, el entrenador regresó al punto de partida: Salamanca, el proyecto español y aquella vivienda que había abandonado durante unos días por el sueño de volver a Boedo.
Las preguntas que dejó la fallida negociación
La fallida llegada dejó preguntas inevitables dentro de San Lorenzo. ¿Cómo pudo avanzarse hasta un acuerdo sin comprobar previamente que el entrenador estaba habilitado? ¿Por qué se difundió su contratación como prácticamente cerrada antes de resolver un requisito obligatorio? ¿Y quién debía encargarse de revisar la licencia y toda la documentación necesaria?
Muniain había aceptado regresar. San Lorenzo lo había elegido. Los hinchas comenzaban a imaginarlo nuevamente en el Nuevo Gasómetro. Incluso una casa en Salamanca había quedado libre como consecuencia indirecta de la negociación.
Pero faltaba un papel.
Y así, por no tener licencia para sentarse en el banco de San Lorenzo, Iker Muniain terminó teniendo que pedir permiso para volver a entrar en la casa que había descartado unos días antes.










