- Home >
- Fútbol >
- Copa del Mundo >
- La Batalla de Núremberg: uno de los partidos con más tarjetas en la historia
La Batalla de Núremberg: uno de los partidos con más tarjetas en la historia
El Mundial de Alemania 2006 nos trajo un partido un poco extraño. En los octavos de final, Portugal se enfrentó a Países Bajos en la llamada Batalla de Núremberg, el partido con más tarjetas en la historia de las Copas del Mundo hasta ese momento.
Ninguno de los dos equipos se caracteriza por el juego rudo. Al contrario, Holanda es atractiva y practica el Futbol Total, mientras que a Portugal también le gusta el Jogo Bonito. Pero ese día, lo que menos se tocó fue el balón.
Lo que aconteció aquella noche en Núremberg fue la tormenta perfecta. Jugadores como Ricardo Carvalho, Costinha, Khalid Boulahrouz, Mark van Bommel y John Heitinga aportaban el ingrediente ideal, pues si algo caracteriza a estos futbolistas no es precisamente la suavidad con la que juegan.
Sin embargo, la calidad técnica de ambos equipos hacía pensar en un partido dinámico y lleno de buen fútbol. No fue así.
Un inicio que anticipaba el caos
El encuentro comenzó y al minuto dos ya había un amonestado. Mark van Bommel cometió una falta sobre Cristiano Ronaldo y, casi inmediatamente después, una patada criminal de Boulahrouz sobre el portugués, que debió haber sido roja, terminó solamente en otra amarilla. Pero el tono del partido ya estaba marcado.
Al minuto 20, Maniche se cobró la patada sobre su compañero con una dura entrada sobre Arjen Robben y también fue amonestado. El fútbol técnico apareció brevemente con el gol del propio Maniche, quien recibió un pase de Cristiano, controló, recortó a un defensor y venció a Edwin van der Sar. Después de eso, todo se descontroló.
Al 31, Costinha fue amonestado tras una barrida temeraria sobre Phillip Cocu. Cuatro minutos después, producto de la patada de Boulahrouz, Ronaldo tuvo que abandonar el campo de batalla lesionado. Visiblemente triste, salió con mucho dolor, pues pensaba que su Mundial terminaba ahí. Afortunadamente, no fue así.
La primera roja de la noche fue cortesía de Costinha, que irónicamente no llegó por una falta, sino por una mano descarada que detenía un avance neerlandés. Segunda amarilla y a las regaderas. Así terminaba el primer tiempo, aunque lo “mejor” estaba por venir.
Tarjetas, expulsiones y una batalla sin control
Al inicio de la segunda mitad, una falta táctica de Petit sobre Van Bommel provocó una nueva amonestación. Al minuto 59, un fuerte pisotón de Giovanni van Bronckhorst sobre Deco le valió la amarilla, pero la reacción de Figo fue todavía más llamativa. Ante los reclamos de Van Bommel, el portugués le propinó un fuerte cabezazo al neerlandés a espaldas del árbitro Valentin Ivanov, quien no vio la acción. Sin embargo, su asistente le informó lo ocurrido y el capitán portugués terminó amonestado.
La segunda tarjeta roja del encuentro se la debemos a Khalid Boulahrouz, quien ya jugaba minutos extra. En una descolgada de Figo, el neerlandés le propinó un golpe en la cara que Ivanov consideró únicamente de amarilla. Era su segunda tarjeta y ambos equipos se quedaban con diez hombres. En la tangana previa ya había tenido un intercambio de palabras con el portugués, y de alguna manera se la cobró así.
Después de esta expulsión se vaciaron las bancas y Nuno Valente tuvo que calmar a André Ooijer, que estaba completamente descontrolado y quería pelear con Simão. El partido se había salido absolutamente de control.
Las entradas estaban dejando atrás cualquier idea de Fair Play, y prácticamente cualquier acción generaba discusiones y problemas. Aquello parecía más una pelea de barrio que un partido mundialista.
Entre reclamos y empujones fueron amonestados Wesley Sneijder, Nuno Valente y Petit.
En una jugada posterior, Deco escondió el balón para impedir que Cocu reanudara rápidamente el juego. Por hacer tiempo, Ivanov le mostró la segunda amarilla y ya teníamos otro expulsado. Luiz Felipe Scolari estaba vuelto loco en la banda.
Al minuto 95, con Países Bajos completamente volcado al ataque, Giovanni van Bronckhorst perdió un balón cerca de su área y luego le propinó una patada a Maniche. Segunda amarilla y el cuarto expulsado de la noche. Una cosa verdaderamente espeluznante.
Un récord difícil de presumir
El partido acabó, para alivio de los asistentes, y Portugal avanzó a la siguiente fase con dos suspendidos y Cristiano Ronaldo lesionado. Holanda regresaba a casa también con suspensiones y varios jugadores golpeados.
Después del encuentro se pudo observar una escena curiosa: Giovanni van Bronckhorst y Deco conversaban detrás de las bancas sobre lo que acababan de vivir. Ambos eran compañeros en el Barcelona y los dos habían sido expulsados.
El ruso Valentin Ivanov terminó la noche con 16 tarjetas amarillas y 4 rojas, estableciendo un muy cuestionable récord de más tarjetas mostradas en un partido mundialista. El entonces presidente de la FIFA, Joseph Blatter, criticó duramente la actuación arbitral y declaró que Ivanov debió haber sido amonestado por su desempeño.
El récord de Ivanov fue igualado años después por Mateu Lahoz en los cuartos de final de Catar 2022 entre Países Bajos, nuevamente, y Argentina. En aquel encuentro se mostraron 16 tarjetas amarillas y 2 rojas en lo que muchos llamaron la Batalla de Lusail.
Un partido bastante sui géneris que tuvo de todo, menos fútbol.
Sigue toda la cobertura de la Copa Mundial de la FIFA 2026 a través de beIN SPORTS.









