Roberto Mancini ya reconstruyó una vez a Italia. Ahora tendrá que intentarlo nuevamente.
Los retos de Roberto Mancini con la selección de Italia
Tres años después de su polémica salida, Mancini vuelve a dirigir a Italia. El entrenador que llevó a la Azzurra a conquistar Europa enfrenta ahora un desafío diferente: reconstruir la confianza después de quedar afuera de su tercer Mundial consecutivo y devolver al país a la élite internacional.
La Federación Italiana de Fútbol confirmó oficialmente su regreso el 28 de julio, casi tres años después de su inesperada renuncia en agosto de 2023. Mancini, campeón de la Euro 2020 con la Azzurra, inicia su segunda etapa con un contrato por cuatro años y una misión clara: devolver a una de las potencias históricas del fútbol al lugar que considera que le corresponde.
Esta vez, sin embargo, el punto de partida es todavía más complejo.
Italia no consiguió clasificarse al Mundial 2026 y extendió una sequía extraordinaria. El cuatro veces campeón del mundo se perdió ya tres ediciones consecutivas después de tampoco disputar Rusia 2018 ni Qatar 2022.
Para Mancini, entonces, el desafío ya no consiste únicamente en volver a ganar un título. Se trata de conseguir que jugar un Mundial vuelva a ser algo normal para Italia.
Reconstruir después de otro fracaso
Existe una inevitable paradoja alrededor del regreso de Mancini.

En su primera etapa recibió una selección golpeada por la ausencia en el Mundial 2018 y consiguió transformarla en campeona de Europa. Italia también estableció durante aquel proceso un récord mundial de 37 partidos consecutivos sin derrotas.
Pero aquel ciclo también tuvo su propia gran decepción: no clasificarse al Mundial 2022.
Mancini reconoció ahora que abandonar la selección en 2023 fue un error y explicó que los problemas de comunicación influyeron en aquella decisión. Su segunda oportunidad tiene, por lo tanto, una dimensión personal además de deportiva.
No vuelve simplemente para empezar otro ciclo. Vuelve para terminar una tarea pendiente.
Construir la próxima Italia
La primera reconstrucción exitosa de Mancini se apoyó en construir un colectivo fuerte en lugar de esperar la aparición de una generación repleta de superestrellas.

Ahora puede necesitar una fórmula similar.
Gianluigi Donnarumma y Nicolò Barella continúan siendo referencias importantes, pero Mancini también deberá acelerar la integración de futbolistas jóvenes y construir un equipo capaz de evolucionar durante los próximos cuatro años.
El entrenador ya destacó la necesidad de ofrecer oportunidades a los jóvenes italianos, mientras la llegada de Claudio Ranieri como director técnico de la FIGC y presidente del Club Italia incorpora otra figura experimentada al nuevo proyecto.
Nations League, Euro 2028 y Mundial 2030
El propio Mancini definió claramente la hoja de ruta.
Primero aparece la Nations League. Después, clasificarse a la Eurocopa 2028. Recién entonces, explicó, será momento de pensar en el Mundial.
Y su primera ventana internacional pondrá inmediatamente a prueba el nuevo proceso.
Italia recibirá a Bélgica en Roma el 25 de septiembre, visitará a Turquía tres días después y luego enfrentará como visitante a Francia el 2 de octubre. Cerrará la ventana nuevamente contra Turquía, en Bologna, el 5 de octubre.
Cuatro partidos oficiales frente a rivales exigentes dejan poco espacio para una adaptación progresiva.
La Euro 2028 será eventualmente la primera gran medida del segundo ciclo de Mancini, pero el desafío más profundo aparece después.
Una generación entera de jóvenes aficionados italianos nunca vio a la Azzurra disputar un Mundial.
Mancini ya le regaló a Italia una de sus grandes noches recientes al conquistar la Eurocopa en Wembley. Su segunda etapa será juzgada por algo todavía más básico: conseguir que Italia finalmente regrese al escenario más importante del fútbol.











