Los retos de Jorge Jesus con la selección de Portugal

  • Después de la eliminación de Portugal en octavos de final del Mundial 2026, Jorge Jesus comienza un nuevo ciclo con dos grandes objetivos: competir inmediatamente en la Nations League y preparar a una generación cargada de talento para un futuro en el que Cristiano ya no será su figura central.

Portugal llegó al Mundial 2026 con uno de los planteles más talentosos del torneo y la ambición de conquistar finalmente el único gran título que todavía falta en su historia.


Sin embargo, su recorrido terminó en octavos de final.

La derrota 1-0 frente a España significó una despedida prematura y también marcó el final del ciclo de Roberto Martínez. Pocos días después, la Federación Portuguesa de Fútbol designó a Jorge Jesus como nuevo seleccionador.

A los 71 años, Jesus dirigirá por primera vez a su país después de más de tres décadas trabajando en clubes. Su desafío es particular: Portugal no necesita encontrar talento, sino conseguir que ese talento funcione como un equipo capaz de competir regularmente por los grandes títulos.

Y por encima de todo aparece una pregunta inevitable: ¿qué viene después de Cristiano Ronaldo?

Preparar a Portugal para la era post-Cristiano

El Mundial 2026 marcó un punto de quiebre para Portugal: fue el último Mundial de Cristiano Ronaldo.

Aunque el delantero todavía no anunció oficialmente su retiro de la selección, su etapa mundialista terminó después de seis participaciones consecutivas, desde Alemania 2006 hasta 2026. Por eso, independientemente de cuánto tiempo más continúe vistiendo la camiseta portuguesa, Jorge Jesus ya debe comenzar a preparar al equipo para la era post-Cristiano.

Jesus lo conoce especialmente bien después de dirigirlo en Al-Nassr, pero ahora su responsabilidad será mucho más amplia. Deberá empezar a construir una selección cuya identidad ofensiva, liderazgo y capacidad goleadora no dependan de la figura que ocupó el centro del proyecto portugués durante más de dos décadas.

La buena noticia para Portugal es que las bases existen.


Futbolistas como Bruno Fernandes, Bernardo Silva, Rúben Dias y Diogo Costa aportan experiencia y liderazgo, mientras João Neves, Vitinha y Nuno Mendes representan una generación preparada para asumir mayor protagonismo.

La Nations League puede funcionar como el primer escenario de esa transición y la Eurocopa 2028 como su primera gran prueba. Pero el verdadero horizonte será el Mundial 2030: el primero al que Portugal deberá llegar sin Cristiano Ronaldo como protagonista después de una era que comenzó en Alemania 2006.

Una nueva identidad futbolística

También habrá una transición táctica importante.

Durante su presentación, Jesus fue contundente: aseguró que su idea futbolística no tiene “nada” que ver con la forma en la que Portugal venía jugando. Pretende introducir sus propios conceptos y dejó claro cuál será su mentalidad: llegó para ganar.

Ahí aparece otro desafío.

El fútbol de selecciones ofrece muchísimo menos tiempo de entrenamiento que los clubes y Jesus construyó gran parte de su carrera alrededor del trabajo táctico detallado y sesiones exigentes.

Ahora deberá trasladar esos métodos a ventanas internacionales mucho más cortas.

La Nations League no permite esperar

No habrá un largo período de reconstrucción.

Portugal comenzará la Nations League 2026-27 frente a Gales el 24 de septiembre. Después visitará a Noruega el 27 y Dinamarca el 1 de octubre, antes de recibir nuevamente a Noruega el 4.

Portugal conoce especialmente bien esta competición: ganó su primera edición en 2019 y volvió a conquistarla en 2025.

Para Jesus será una oportunidad inmediata de competir mientras comienza la transición.

Pero el gran objetivo aparece en la Eurocopa 2028.

Para entonces, la selección portuguesa podría ser muy diferente. Ronaldo quizás ya no esté, los liderazgos habrán cambiado y Jesus habrá tenido dos años para instalar su identidad.

Después llegará el Mundial 2030, que tendrá a Portugal como uno de sus países anfitriones.

El desafío, entonces, no consiste simplemente en reemplazar a Cristiano Ronaldo. Ningún futbolista individual puede hacerlo.

La misión de Jesús será conseguir que, cuando finalmente termine la era más importante de la historia del fútbol portugués, Portugal esté preparado para comenzar otra.