La selección Colombia se despide con orgullo de Rusia 2018

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Catalina Uribe

Aunque todavía quedan los partidos más decisivos de Rusia 2018, para la gran mayoría de los aficionados de la selección Colombia esta Copa del Mundo llegó a su fin cuando el mediocampista inglés Eric Dier convirtió el último penal en la tanda que decidió los octavos de final y que los dejó fuera del torneo.

Ese no es mi caso, pues todavía quiero saber cómo va a terminar el 'Mundial de las sorpresas', pero como colombiana me siento moralmente obligada a agradecer a los 23 jugadores y al técnico José Pékerman, no sólo por lo que hicieron a nivel futbolístico, sino por lo que lograron hacer a nivel social con nuestros compatriotas.

Comenzando por el fútbol, fue memorable cómo se recuperaron después de que la expulsión de Carlos 'La Roca' Sánchez a los 3 minutos del partido contra Japón marcara su única derrota en el torneo.

Dicha recuperación fue más que evidente cuando el juego fue casi una poesía ante Polonia, en un encuentro en el que empezó el 'romance' con Yerry Mina, quien en se convirtió en la gran estrella cafetera en Rusia 2018, como lo demostraron los tres cabezazos que se robaron toda la atención, el que abrió el marcador ante los polacos, el que nos dio la victoria ante Senegal y el que forzó la prórroga ante Inglaterra.

En este partido también vivimos uno de los momentos más conmovedores, cuando nuestro Radamel Falcao García, ‘El Tigre’, quien, después de haberse perdido Brasil 2014 por lesión, cumplió su sueño de infancia y anotó un gol en una Copa del Mundo.

La victoria sobre Polonia fue seguida por un triunfo sobre Senegal en el que, más que un juego espectacular, fuimos testigos de la pasión y de la perseverancia de los colombianos, las cuales se materializaron con el segundo tanto de Mina en el Mundial.

Y fue así como llegamos a enfrentar a Inglaterra en los octavos de final, en un partido en el que los creadores del fútbol se fueron en ventaja gracias a un polémico penalti que provocó y convirtió Harry Kane, el máximo artillero de Rusia 2018 hasta el momento.

Pero esta fue solo ‘la punta del iceberg’ de la cuestionada actuación del árbitro estadounidense Mark Geiger, quien ahora no creo que tenga muchos amigos en nuestro país.

Sin embargo, nos repusimos de ese mal inicio y forzamos un tiro de esquina en el minuto 93 que, como había sucedido ante Polonia y Senegal, permitió que nuestra ‘Mina de Oro’ cabeceara, nos diera el empate y mantuviera vivas nuestras esperanzas, al menos hasta que llegamos a esa tanda de penaltis que ya queremos olvidar.

Pero aquí no quiero atacar a nadie, pues en estos cobros ningún jugador quiere equivocarse, como bien lo saben estrellas de la talla de Roberto Baggio, quien vivió este aciago momento en la mismísima final de Estados Unidos 1994, lo que sirvió para que Brasil le ganara a Italia en la primera definición de este tipo en una gran final mundialista.

También quiero rescatar lo hecho en esta Copa del Mundo por nuestro querido David Ospina, ese guardameta que ha logrado ganarse el corazón de los colombianos con sus atajadas, como esa que nos hizo soñar con los cuartos de final a Jordan Henderson en esa tanda ante los ingleses.

Y no podemos reprocharle nada a nuestra gran estrella, James Rodríguez, quien no pudo darnos más porque una lesión lo mantuvo más en la banca que en la cancha, pero que nos mostró su liderazgo cuando le daba instrucciones a sus compañeros en el duelo de octavos de final.

Y su apoyo se tradujo en lágrimas cuando no se logró el objetivo de seguir en el torneo. Llanto que muy seguramente millones de colombianos dejaron salir cuando quedó sentenciada nuestra partida de Rusia 2018.

Aunque esta tristeza sin duda alguna está mezclada con orgullo, pues estos muchachos siempre nos mantuvieron con la fe intacta, además de unirnos como nación puesto que, gracias a ellos, en muy poco tiempo pasamos de insultarnos y agredirnos por la contienda presidencial a abrazarnos con amigos y desconocidos, sin importar nada más que la alegría de ver ganar a nuestra selección.

En síntesis, gracias muchachos por hacernos sentir mucho orgullo por ustedes, por recordarnos que tenemos el talento futbolístico para brillar en cualquier torneo y para soñar con algún día conquistar algo grande para nuestro país. Pero sobre todo, estaré eternamente agradecida por mostrarnos que los buenos somos más y que, con unión, alegría y esperanza, podemos trabajar para construir una Colombia mejor.


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