Enric Gallego y Chimy Ávila anotan en la victoria del Huesca ante el Eibar

EFE


El Huesca tenía la obligación de ganar tras cuatro empates consecutivos, y ganó gracias a dos golazos de bandera (Enric Gallego y Chimy Ávila). El partido pintaba muy feo para el Huesca ante un rival muy áspero pero tres minutos mágicos le dieron un solvente 2-0 a los oscenses que le ayudan a acercarse a la permanencia a los cinco puntos y a abandonar el farolillo rojo (temporalmente) desde la jornada octava de esta temporada liguera. El Eibar acumula 12 salidas seguidas sin ganar en LaLiga (7E 6D), su peor racha sin victorias como visitante en la máxima categoría y se convierte en el primer equipo en esta liga derrotado tanto en la primera como en la segunda vuelta por el Huesca.


El conjunto de Francisco fraguó su triunfo a la salida de vestuarios. Le dio un plus más a lo visto en la primera parte. Chimy Ávila recargó pilas y avisó de sus intenciones en el primer minuto cuando quebró a Dmitrovic y, cuando tan solo tenía que empujar, envió el balón a las nubes en una acción que fue anulada previamente por fuera de juego de Herrera. Fue la respuesta a un disparo inocente de un errático Pedro León cuando vino el chaparrón, el meteorológico y el de goles.


Cucho Hernández, hoy más sacrificado, cayó a la derecha para enviar un servicio tropezado y raso que aprovechó de manera formidable Enric Gallego para, con la espuela, abrir la lata con un golazo y anotar su vigésima diana esta temporada (15 para el Extremadura y el quinto con el Huesca). Sin respuesta alguna, llegaría el tanto de la jornada. Emulando a Mendieta, Zalazar y Óscar, el Chimy Ávila desde la frontal (aunque quizás no tan perpendicular) se sacó una volea maestra al saque de esquina de David Ferreiro para poner El Alcoraz boca abajo. En tres minutos, el partido quedó encarrilado porque el Eibar, salvo dos remates de Marc Cardona, no dio señales de vida para la reacción.


En la primera parte no hubo nada reseñable. La ocasión más clara fue para Etxeita en un cabezazo a la cruceta que deshizo una primera media hora soporífera. A partir de ahí se le empezaban a acumular los problemas a José Luis Mendilibar con dos cambios imprevistos, una lesión muscular de Pape Diop y una patada aparatosa de Mantovani sobre la cabeza de Kike García. El remate de Escalante a las nubes cuando pasaban cuatro del tiempo reglamentario no solo sería el único de su equipo en la primera mitad (la peor en este aspecto en esta liga junto a la primera parte en el Bernabéu) sino que, sin quererlo sería la mejor aproximación de un Eibar que, después de arrancar un punto de los últimos doce posibles, quizás necesite alguno más para respirar tranquilo. Quien sí ha cogido oxígeno ha sido el Huesca.