River Plate conquistó la Copa Libertadores 2018

EFE

Catalina Uribe

Finalmente se jugó la vuelta de la final más polémica y vergonzosa de la Copa Libertadores de América. 

Tras un par de semanas de mucha expectativa, el estadio Santiago Bernabéu fue testigo de la coronación de River Plate como 'Rey de América' en un partido en el que la emoción superó al fútbol, pero que le permitió a River superar a su eterno rival, Boca Juniors en el Superclásico más importante de la historia hasta el momento.

Además, en este juego Colombia fue la gran protagonista, para bien y para mal, pues mientras Juan Fernando Quintero fue la clave de los campeones, Wilmar Barrios sentenció el destino de Boca cuando apenas comenzaba la prórroga.

Pero hablemos del héroe que le dio al 'Millonario' su cuarta Libertadores. Aunque no empezó de titular, entró a los 58 minutos para cambiar la historia de un encuentro en el que Boca se había ido en ventaja en el minuto 44 con un pase en profundidad de Nahitán Nandez que no llegó a despejar Javier Pinola y que Darío Benedetto transformó en gol. 
 
Y de ahí en adelante comenzó el show de 'Quinterito', quien le dio aire a la ofensiva de River, e incluso inició la jugada en la cual Ignacio Fernández le puso un centro en el área a Lucas Pratto que se convirtió en el empate en el 68’ y que forzó el alargue.

Una prórroga que se convirtió en el escenario de la consagración de Quintero, quien aprovechó la inferioridad numérica de Boca por la expulsión de Barrios para regalarnos un poema de gol a los 110 minutos con un disparo a la escuadra que sentenció la remontada y que puso a celebrar a los hinchas millonarios. 

Y en el último suspiro le puso la cereza al poste, con un pase certero para Gonzalo Martínez, quien aprovechó que el guardameta Esteban Andrada estaba en el otro extremo de la cancha para anotar a puerta vacía y poner el 3-1 definitivo.

En síntesis, Juan Fernando Quintero entró a la historia de River Plate como el artífice de su cuarta Copa Libertadores, esa que será recordada por siempre porque se la arrebataron a su eterno rival en un Superclásico que se jugó en un escenario atípico como el Santiago Bernabéu.