¿Qué sucedió la última vez que Patriots y Seahawks llegaron al Super Bowl?
Patriots y Seahawks volverán a verse las caras en el Super Bowl LX. Diez años después, el recuerdo del Super Bowl XLIX sigue vivo: un final inesperado, una decisión histórica y una jugada que cambió la NFL para siempre.
Un Super Bowl que dejó huella en toda una generación
El Super Bowl LX no solo enfrentará a dos equipos históricos de la NFL. Será también un viaje directo a uno de los momentos más traumáticos y discutidos que ha vivido la liga. New England Patriots y Seattle Seahawks vuelven a verse las caras en el escenario máximo, con un pasado que aún pesa en la memoria colectiva.
La última vez que ambos equipos se enfrentaron en un Super Bowl fue en febrero de 2015, durante el Super Bowl XLIX. No fue una final más: fue una noche que redefinió carreras, decisiones y narrativas que aún hoy siguen vigentes. Aquel duelo mostró a dos equipos dominantes, seguros de su identidad y convencidos de que el título les pertenecía.
Cuando el control se volvió una ilusión
Durante gran parte de aquella final, Seattle parecía tener el partido bajo control. Sin embargo, enfrentar a un equipo liderado por Tom Brady significaba convivir con la incertidumbre permanente.
Brady, incluso en los momentos más adversos, mostró esa capacidad única de mantenerse frío cuando el resto entra en pánico. El quarterback lanzó para 328 yardas y cuatro pases de anotación, su actuación fue una exhibición de liderazgo más que de estadísticas, guiando a los Patriots de regreso a un partido que parecía escaparse lentamente.
La decisión que transformó un legado
La intercepción de Malcolm Butler no solo aseguró la victoria de New England por 28-24. Cambió la narrativa completa de la liga. Butler pasó de ser un nombre desconocido a convertirse en una figura inmortal del Super Bowl. Para Seattle, en cambio, ese instante se transformó en un símbolo eterno de lo que pudo ser y nunca fue.
Dos caminos opuestos tras una misma noche
Después de aquella final, los Patriots reforzaron su estatus como una dinastía moderna. Ese título fue el impulso para una nueva era de dominio, múltiples apariciones más en el Super Bowl y la consolidación definitiva de Brady como una leyenda indiscutible.
Para los Seahawks, el impacto fue diferente. Aunque siguieron siendo competitivos, nunca lograron regresar al partido por el campeonato. Esa noche marcó el inicio del cierre de una ventana que parecía destinada a mantenerse abierta durante años.
Hoy, el Super Bowl LX funciona como un espejo del pasado. Patriots y Seahawks vuelven a encontrarse, pero con historias, contextos y heridas distintas.













