La realeza también vive el fútbol con pasión
Lejos del protocolo y la neutralidad institucional, varios monarcas y miembros de la realeza alrededor del mundo han demostrado que el fútbol también ocupa un lugar privilegiado en sus vidas.
El fútbol es una pasión capaz de romper barreras sociales, culturales e incluso protocolarias. Aunque las casas reales suelen estar asociadas con la sobriedad y la neutralidad, muchos monarcas y herederos al trono han dejado claro que también tienen un equipo en el corazón.
Uno de los casos más conocidos es el de Príncipe Guillermo, quien nunca ha ocultado su amor por el Aston Villa. Es habitual verlo en las gradas de Villa Park celebrando goles y acompañando al equipo en los momentos más importantes de la temporada.
En España, el vínculo de Felipe VI con el Atlético de Madrid ha sido motivo de conversación durante años, aunque el propio monarca nunca ha confirmado públicamente ser aficionado rojiblanco. Mientras tanto, Felipe de Bélgica ha mostrado repetidamente su respaldo a la selección nacional belga en grandes competiciones internacionales.
En los Países Bajos, Guillermo Alejandro confesó su admiración por el Ajax, inspirada por la figura de Johan Cruyff. En Suecia, Carlos XVI Gustavo rompió con la tradición familiar al declararse seguidor del Djurgårdens IF en lugar del histórico vínculo de la familia real con el AIK.
La pasión también llega a Mónaco, donde Alberto II mantiene una estrecha relación con el AS Monaco. En Oriente Medio, el fútbol se ha convertido además en una herramienta estratégica de inversión, con figuras como Mohammed bin Salman y Tamim bin Hamad Al Thani impulsando proyectos que han transformado el panorama futbolístico internacional.











