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Arda Güler y Álvaro Arbeloa vivieron un tenso episodio en plena debacle del Real Madrid
Una derrota que dolió más de la cuenta y un gesto que no pasó desapercibido. En Lisboa, la tensión explotó donde menos se esperaba.
Una derrota que dejó más que un resultado
El tropiezo del Real Madrid en su visita al Benfica no solo golpeó en lo deportivo. El 3-2 en Lisboa expuso grietas internas que fueron más allá del marcador y que rápidamente captaron la atención del entorno madridista.
En un partido cargado de tensión, con el resultado en contra y el margen de reacción reducido, cada decisión pesó el doble. Y una de ellas, tomada en el minuto 79, terminó convirtiéndose en una de las imágenes más comentadas de la noche.
El cambio que encendió a Güler
Con el Benfica por delante en el marcador, Arda Güler fue sustituido cuando el Real Madrid buscaba desesperadamente el empate. La decisión no cayó nada bien en el futbolista turco, que reaccionó de inmediato al abandonar el terreno de juego.
Camino al banquillo, Güler abrió los brazos, gesticuló con evidente frustración y repitió en dos ocasiones una frase que no dejó lugar a dudas: “Siempre yo, siempre yo”. Un mensaje directo, cargado de enfado y difícil de disimular ante las cámaras.
Arbeloa, bajo el foco
La escena tuvo como destinatario claro al banquillo y, en especial, a Álvaro Arbeloa. El técnico, que atraviesa una etapa de exigencia máxima al frente del equipo, quedó en el centro del debate tras la reacción de uno de sus jugadores más jóvenes y mediáticos.
No es la primera vez que en el Real Madrid una sustitución genera ruido, pero el contexto —una derrota dolorosa y un partido clave— amplificó el impacto del gesto de Güler. La sensación fue clara: el jugador no entendió la decisión y lo expresó sin filtros.
Señales de alerta en el vestuario
El episodio reavivó un viejo fantasma en el club: el control del vestuario. Bastó una derrota importante para que surgieran dudas sobre la gestión interna, una situación que recuerda a etapas anteriores vividas en el banquillo blanco.
Aunque el gesto no pasó a mayores, la imagen dejó un mensaje incómodo. La frustración individual afloró en un momento en el que el equipo necesitaba unidad, calma y jerarquía para reaccionar en el campo.
Un episodio que deja preguntas abiertas
Más allá del enfado puntual, el caso Güler abre un debate mayor. ¿Se trata solo de la impotencia de un joven talento que quiere más protagonismo, o de una señal de desgaste en la relación con el cuerpo técnico?
En el Real Madrid saben que estas escenas, cuando se repiten o se viralizan, pesan tanto como una derrota. La gestión de Arbeloa, la respuesta del jugador y el próximo paso del equipo marcarán si este episodio queda como una anécdota… o como el primer síntoma de algo más profundo.













