Boavista evita la desaparición; Burdeos sigue en crisis
El histórico Boavista logró evitar el cese de actividades gracias a una exitosa campaña de financiamiento colectivo, mientras el Girondins de Burdeos continúa inmerso en una profunda crisis. Ambos clubes comparten un denominador común: la gestión del empresario Gerard López.
El Boavista, uno de los clubes más tradicionales del fútbol portugués, consiguió un respiro en medio de la peor crisis de su historia. Gracias a una campaña de crowdfunding impulsada por aficionados y simpatizantes, la institución logró reunir más de los 50 mil euros que necesitaba para evitar el cierre de sus operaciones antes del 31 de julio y garantizar su inscripción en la competición regional.
El club de Oporto, campeón de la liga portuguesa en 2001 y uno de los pocos equipos que ha logrado romper la hegemonía de Benfica, Porto y Sporting, atravesaba una situación límite tras acumular una deuda superior a los 150 millones de euros. Incluso había puesto en riesgo su estadio y descendido deportivamente hasta la quinta categoría del fútbol portugués.
El caso del Boavista coincide con la grave situación que vive el Girondins de Burdeos. El histórico club francés, seis veces campeón de la Ligue 1 y finalista de la Copa de la UEFA en 1996, fue enviado a la sexta división tras los problemas financieros que arrastra desde hace varios años y aún enfrenta el riesgo de desaparecer.
Ambas instituciones tienen un punto en común: el empresario Gerard López. El propietario de los dos clubes vuelve a quedar bajo el escrutinio después de que sus proyectos deportivos terminaran envueltos en graves dificultades económicas.
López ya había protagonizado situaciones similares durante su paso por el Lille, club que conquistó la Ligue 1 en 2021 pero que dejó con una importante deuda tras su salida. También controló al Royal Excel Mouscron de Bélgica, institución que terminó desapareciendo en 2022 debido a problemas financieros.
Mientras el Boavista celebra haber asegurado su continuidad gracias al respaldo de sus aficionados, el futuro del Burdeos permanece lleno de incertidumbre, en un nuevo episodio que pone en duda el modelo de gestión del empresario hispano-luxemburgués.











