VINI, VIDI, VINÍCIUS: ¿Debería el Real Madrid dejar en paz al brasileño?
La historia del deporte está llena de jugadores polémicos y genios incomprendidos
La historia del deporte está llena de jugadores que pecan —o parecen pecar— de soberbia, capricho o simple incomprensión. Y esto ocurre en todos los deportes. En la NFL, el mariscal Ryan Leaf, que pasó por los Cowboys, fue célebre por su temperamento explosivo y su arrogancia, y terminó incluso con problemas legales. En la NBA, imposible olvidar a Bill Laimbeer, el villano oficial de los Pistons: jugaba duro, sucio y además se burlaba de sus rivales. Y en la NHL, Nail Yakupov creía que el éxito iba a caer del cielo… y no ocurrió.
En el fútbol, la lista es aún más larga. Soberbios, caprichosos, arrogantes —o simplemente intensos— hay para armar un once titular. Los más citados suelen ser Zlatan Ibrahimović y Cristiano Ronaldo, pero también podemos sumar a Joey Barton, Balotelli, Carlos Tévez, Arjen Robben, Diego Costa o Samir Nasri. Talento y carácter, a veces, vienen en el mismo paquete… y sin manual de instrucciones.
Y así llegamos a Vinícius Júnior. La pregunta es inevitable: ¿es Vini un jugador arrogante e irrespetuoso, o simplemente un genio malentendido? Irrespetuoso puede ser, sí. Pero conviene poner el contexto sobre la mesa. En el fútbol profesional hay normas: respeto a la hinchada, a los compañeros, al entrenador, al club y a su historia. De acuerdo. Pero también hay otra regla no escrita: el que es crack quiere jugar siempre y quiere ganar siempre. Ese es el ADN del futbolista de élite.
Si además tienes un talento descomunal, un ego futbolístico acorde, capacidad para crear ocasiones, marcar goles y destrozar defensas, la frustración aparece cuando el equipo no responde o cuando el técnico no te entiende. Vinícius es un fenómeno. Cristiano lo fue. Messi también. Cada uno con su carácter, cada uno exigiendo el máximo a los demás. Y claro que se enojan cuando sus compañeros, incapaces de igualar su talento, no saben hacer una pared o cuando los rivales optan por repartir patadas.
Entonces viene la gran pregunta: con el carácter de Vinícius, ¿debería el Real Madrid desprenderse de una estrella por sus berrinches a cielo abierto? Bellingham también tiene un carácter muy salado, pero lo guarda en el vestuario. Vinícius, en cambio, es puro nervio: no disimula nada. Si lo cambian, se enfada. Quiere jugar, quiere ganar. Y eso, nos guste o no, es la mentalidad del Real Madrid. Así, así, es el Madrid.
No siempre se puede ser un caballero andante en la cancha cuando tu objetivo es ganar, ganar y volver a ganar. A veces sabes que puedes gambetear a cualquiera, pero te pegan, te pegan y te vuelven a pegar. El carácter se enciende: discutes, te amonestan, discutes más, o sueltas una patada de revancha y ves la roja. El técnico te grita. La prensa, por naturaleza carnívora, te crucifica. No es fácil. Toma tiempo apaciguar el temperamento y controlar la rabia, pero también la necesitas en el campo.
Así que, seamos honestos: si al Madrid le toca jugar un clásico contra el Barça o una final de Champions contra el Manchester City, ¿qué prefieres? ¿Un jugador correcto de medio calibre o una superestrella caprichosa capaz de ganar el partido en el minuto menos pensado y gritar su rabia al cielo de Madrid?
¡Grita Vinícius! ¡De Madrid al cielo! Y baila tu samba con cada gol.












