Y ahí aparece Raphinha.
¿Quién cobra los penales del Barcelona? Raphinha tiene la última palabra
En el Barcelona no existe una regla escrita que obligue siempre al mismo jugador a caminar hacia el punto penal. Hay candidatos, existe una jerarquía y el cuerpo técnico participa en la preparación, pero sobre el campo la decisión puede cambiar.
El brasileño es uno de los capitanes, la principal referencia del equipo desde los once metros y, cuando está sobre el terreno de juego, normalmente es quien termina administrando los penales. Eso no significa necesariamente que vaya a ejecutarlos todos.
La idea de Hansi Flick es diferente. Si otro futbolista atraviesa un buen momento, necesita un gol o se siente preparado para asumir la responsabilidad, existe libertad para entregar el balón.
“Yo no decido quién tira el penalti. Lo decide gente del staff. El que se siente preparado para chutar, lo hace”, explicó recientemente Flick al ser cuestionado sobre el tema.
Raphinha manda, pero también sabe compartir
La goleada 7-2 contra Racing Santander en el Spotify Camp Nou ofreció un buen ejemplo de cómo funciona esa dinámica.
Raphinha asumió el primer penal y lo convirtió. Más adelante, cuando el Barcelona volvió a tener una oportunidad desde los once metros, el balón pasó por otras manos antes de que el brasileño terminara nuevamente tomando la responsabilidad en otro lanzamiento.
No es algo nuevo durante este comienzo de temporada.
Ante Levante, por ejemplo, fue Lamine Yamal quien ejecutó desde los once metros y convirtió el segundo de sus dos goles en la victoria 4-2 del Barcelona.
La decisión no provocó ningún problema con Raphinha. Al contrario, refleja la manera en la que el vestuario está gestionando estas situaciones.
Cuando el partido exige asegurar un penal importante, el brasileño aparece como la principal referencia. Cuando el contexto permite cierta flexibilidad, otros jugadores también pueden asumirlo.
Lamine Yamal y Dani Olmo, entre las alternativas
Dentro de esa dinámica, Lamine Yamal y Dani Olmo también aparecen entre los futbolistas preparados para lanzar.
Flick confía además buena parte del trabajo de estrategia en miembros de su cuerpo técnico como José Ramón de la Fuente y Heiko Westermann, quienes participan en la preparación de las acciones a balón parado.
Sin embargo, una vez comienza el partido, las sensaciones de los propios jugadores también tienen importancia.
No se trata simplemente de entregar el balón al futbolista que sufrió la falta. Tampoco existe una rotación automática. El marcador, el momento del encuentro y la confianza del posible lanzador entran en la ecuación.
Y cuando hace falta poner orden, Raphinha aparece como la figura principal.
Una dinámica que busca alimentar a los atacantes
La postura del brasileño también tiene relación con su papel como capitán.
Raphinha ha explicado que quiere ayudar a compañeros como Lamine Yamal, Karim Adeyemi y Anthony Gordon a marcar, consciente de la importancia que tienen los goles para los jugadores ofensivos.
“Somos una familia y los miembros de la familia deben cuidarse unos a otros”, señaló el brasileño al explicar esa mentalidad.
El sistema, hasta ahora, funciona sin necesidad de convertir cada penal en una discusión sobre quién debe lanzarlo.
El Barcelona tiene especialistas. Tiene alternativas. Y tiene una jerarquía.
Pero cuando Raphinha está sobre el césped, el balón normalmente termina primero en sus manos. A partir de ahí, el capitán decide si dispara él o si es momento de compartir la oportunidad.

















