La cifra de locura que podría generar la Copa del Mundo 2026
La Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo promete romper récords dentro de la cancha. Un estudio estima que el torneo podría generar un impacto económico global de 41 mil millones de dólares y captar la atención de tres cuartas partes de la población mundial.
A pocos días del arranque de la Copa Mundial de la FIFA 2026, las expectativas no se limitan únicamente a lo deportivo. Más allá de los goles, las figuras internacionales y la lucha por el trofeo, el torneo que organizarán Estados Unidos, México y Canadá apunta a convertirse en uno de los eventos económicos más importantes de la década.
De acuerdo con un reciente estudio elaborado por el banco suizo UBS, la próxima Copa del Mundo podría generar alrededor de 41 mil millones de dólares para el Producto Interno Bruto global, una cifra que refleja la enorme dimensión que ha alcanzado el fútbol moderno como fenómeno económico y social.
Un evento seguido por miles de millones de personas
Las proyecciones señalan que cerca de seis mil millones de personas seguirán de alguna manera el desarrollo del Mundial, una cantidad equivalente a tres de cada cuatro habitantes del planeta. Ningún otro evento deportivo reúne semejante capacidad de audiencia y alcance internacional.
La expansión del torneo, el crecimiento de las plataformas digitales y el interés global por las principales selecciones del mundo han convertido a la Copa del Mundo en una auténtica maquinaria de generación de ingresos. Derechos de transmisión, patrocinios, turismo, consumo y publicidad forman parte de un ecosistema económico que continúa creciendo edición tras edición.
El informe también destaca que el fútbol se ha transformado en una industria cada vez más profesionalizada y atractiva para inversionistas de todo el mundo.
El negocio del fútbol sigue creciendo
La investigación revela además que los 20 clubes con mayores ingresos del planeta alcanzaron una facturación récord de 12 mil 400 millones de euros durante la temporada 2024-25, lo que representó un crecimiento cercano al 11 por ciento respecto al año anterior.
Este incremento confirma una tendencia cada vez más visible: el fútbol ya no depende únicamente de los ingresos tradicionales. Fondos de inversión, grupos empresariales y capital institucional participan cada vez más en la estructura financiera de los clubes y de las grandes competiciones internacionales.











