El Mundial que Lamine Yamal Todavía le Debe a España
España está a un partido de conquistar su segunda Copa Mundial de la FIFA, pero mientras el equipo de Luis de la Fuente ha ido creciendo con el paso de los partidos, una de sus grandes figuras todavía tiene una deuda pendiente con el torneo: Lamine Yamal.
La joya del FC Barcelona llegó al Mundial como uno de los principales candidatos a convertirse en la gran estrella del campeonato. Después de deslumbrar en la UEFA Euro 2024 y consolidarse como uno de los futbolistas más desequilibrantes del planeta, las expectativas eran enormes. Sin embargo, hasta ahora su rendimiento ha quedado por debajo de lo que muchos esperaban.
Las estadísticas reflejan esa realidad. En siete partidos suma un gol y ninguna asistencia, números discretos para un jugador llamado a marcar diferencias en el último tercio del campo. Aunque los registros no cuentan toda la historia, sí muestran que Lamine aún no ha tenido ese partido que cambie por completo el rumbo de un Mundial.
Un Mundial Marcado por la Falta de Ritmo
También hay factores que ayudan a explicar su rendimiento.
Lamine llegó al torneo después de permanecer casi ocho semanas sin actividad debido a una lesión muscular. Aunque consiguió recuperarse para entrar en la convocatoria, nunca terminó de encontrar el ritmo competitivo que había mostrado durante la temporada.
Incluso antes de la final volvió a generar preocupación al entrenar con un vendaje en el muslo y trabajar de forma diferenciada durante algunos ejercicios.
Su debut frente a Cabo Verde dejó claras esas dificultades. Entró en la segunda parte de un partido que se había complicado para España, pero la falta de ritmo limitó su capacidad para desequilibrar.
Frente a Arabia Saudita aparecieron señales alentadoras. Marcó su primer gol en una Copa del Mundo e intentó constantemente romper el bloque defensivo rival. Parecía el inicio del torneo que todos esperaban.
Sin embargo, contra Uruguay volvió a sufrir. La intensidad física de los sudamericanos, las coberturas constantes y el marcaje pegajoso prácticamente lo borraron del partido.
Ante Austria tuvo una participación más activa, aunque aquella noche los reflectores fueron para Mikel Oyarzabal, Pedro Porro y una defensa que seguía mostrando un nivel sobresaliente.
Los Rivales También Han Encontrado la Fórmula
El partido frente a Portugal representó quizá el desafío táctico más complicado para Lamine.
Del otro lado apareció Nuno Mendes, considerado por muchos especialistas como el mejor lateral izquierdo del mundo en la actualidad. El portugués ganó la mayoría de los duelos individuales y logró controlar a la joven estrella española durante gran parte del encuentro.
En los cuartos de final frente a Bélgica probablemente disputó su mejor partido del campeonato. Aunque terminó sin goles ni asistencias, fue el jugador que más intentó desequilibrar por la banda derecha pese a recibir dobles e incluso triples marcas durante varios pasajes del encuentro. Su actuación le valió el reconocimiento como mejor jugador del partido, una decisión que generó debate entre aficionados y analistas, ya que Mikel Merino volvió a aparecer con un gol decisivo y Mikel Oyarzabal convirtió el penal que terminó inclinando la balanza.
En semifinales frente a Francia, volvió a dejar algunos destellos de su calidad. Marcó un auténtico golazo que posteriormente fue anulado por fuera de juego y provocó el penal cometido por Lucas Digne, una acción que volvió a demostrar el respeto que genera entre las defensas rivales. Sin embargo, para un futbolista de su talento, esos chispazos todavía saben a poco.

Una Final para Cambiar la Historia
A pesar de las críticas, existe un dato que explica por qué Lamine Yamal sigue siendo una pieza indispensable para España: prácticamente todos los rivales han decidido defenderlo con dos jugadores.
Su capacidad para romper líneas obliga a los equipos a realizar coberturas permanentes, generando espacios que han aprovechado futbolistas como Mikel Oyarzabal, Mikel Merino, Pedri o Nico Williams. Es una influencia que muchas veces no aparece en las estadísticas, pero sí en el funcionamiento colectivo.
Aun así, es una realidad que España necesita una mejor versión de su joven estrella si quiere levantar la Copa del Mundo. Hasta ahora, el torneo de Lamine ha estado lejos del nivel superlativo que mostró durante la UEFA Euro 2024, donde fue capaz de decidir partidos con goles, asistencias y actuaciones memorables.
La buena noticia para La Roja es que todavía queda el partido más importante.
En la final lo espera Argentina y, del otro lado, estará Lionel Messi, el futbolista que más ha inspirado al joven español desde niño. No existe un escenario mejor para cambiar la narrativa de su primer Mundial.
Hasta ahora, Lamine Yamal le debe una actuación memorable a España. Pero las grandes estrellas suelen elegir los escenarios más importantes para aparecer. Si el domingo logra explotar en el Estadio Nueva Jersey, un torneo que hoy parece discreto podría transformarse, en apenas 90 minutos, en el comienzo de una nueva leyenda.




















