- Home >
- Fútbol >
- Copa del Mundo >
- Corea del Sur 2002: las decisiones arbitrales que eliminaron a Italia y España
Corea del Sur 2002: las decisiones arbitrales que eliminaron a Italia y España
La República de Corea firmó un Mundial histórico en casa en 2002. Llegó hasta las semifinales contra todo pronóstico, pero también acompañada por una enorme polémica. Sus partidos contra Italia en octavos de final y contra España en cuartos son considerados por muchos como dos de los encuentros más controvertidos en la historia de las Copas del Mundo.
Un inicio prometedor para Corea del Sur
El primer Mundial organizado en Asia despertaba una enorme expectativa, especialmente por disputarse en dos países: Corea del Sur y Japón. La selección coreana fue ubicada en el Grupo D junto a Estados Unidos, Portugal y Polonia. No era un grupo sencillo, pero había confianza en los Taeguk Warriors dirigidos por Guus Hiddink.
El debut fue en Busan ante Polonia y los coreanos no tuvieron mayores problemas. Ganaron 2-0 mostrando un fútbol dinámico, ofensivo y muy intenso. Algunas decisiones divididas favorecieron a los locales, pero el factor cancha hizo que pocos le prestaran atención.
Después llegó el duelo contra Estados Unidos en Daegu. El planteamiento ultradefensivo de los norteamericanos complicó mucho a Corea del Sur, que comenzó perdiendo con un gol de Clint Mathis. A los locales les costó encontrar espacios, pero al minuto 78 Ahn Jung-hwan logró el empate que prácticamente los dejaba con un pie en la siguiente ronda.
El cierre de la fase de grupos frente a Portugal fue donde comenzó la polémica.
La selección comandada por Luís Figo y Rui Costa necesitaba ganar tras haber perdido contra Estados Unidos. Al minuto 27, João Pinto fue expulsado por una entrada que sí ameritaba la tarjeta roja. Sin embargo, con superioridad numérica, Corea del Sur seguía sin encontrar el gol de la clasificación.
Entonces llegó otra decisión controversial. Al minuto 66, el árbitro mostró una segunda amarilla a Beto y dejó a Portugal con nueve jugadores. Los portugueses protestaron de inmediato, argumentando que la acción no merecía amonestación.
Con dos hombres más sobre el campo, Corea del Sur aprovechó su oportunidad. Al minuto 70, Park Ji-sung marcó el único gol del encuentro y clasificó a los locales como líderes de grupo, mientras Portugal quedaba eliminada.
Italia y el partido que marcó a Byron Moreno
En octavos de final esperaba Italia en Daejeon.
Los coreanos calentaron el ambiente recordando la histórica derrota italiana frente a Corea del Norte en 1966. Del otro lado estaba una Azzurra llena de estrellas: Francesco Totti, Alessandro Del Piero, Paolo Maldini, Christian Vieri, Fabio Cannavaro y Gianluigi Buffon.
El árbitro designado fue el ecuatoriano Byron Moreno, quien pasaría a la historia como uno de los jueces más polémicos que han dirigido en una Copa del Mundo.
Apenas al minuto 5 se señaló un discutido penal para Corea del Sur. Buffon detuvo el disparo de Ahn Jung-hwan y mantuvo el empate.
Poco después, Christian Vieri adelantó a Italia con un cabezazo tras un tiro de esquina. A partir de ese momento el partido se volvió extremadamente físico. El propio Vieri le rompió la nariz a Kim Tae-young, mientras que varias entradas fuertes quedaron sin sanciones severas. Incluso Paolo Maldini recibió una patada en la cabeza en una jugada que muchos consideraron merecedora de expulsión.
Cuando parecía que Italia tenía controlado el encuentro, Seol Ki-hyeon empató al minuto 88 y forzó los tiempos extra.
Fue ahí donde comenzó el verdadero escándalo.
Al minuto 103, Totti ingresó al área y cayó tras un contacto. Byron Moreno interpretó la acción como una simulación y mostró tarjeta amarilla al capitán italiano, que ya tenía una amonestación previa. Resultado: expulsión.
Italia no podía creerlo.
Minutos después, la Azzurra encontró el gol de oro que le daba el pase a cuartos de final, pero fue anulado por un supuesto fuera de lugar que hasta hoy sigue siendo discutido.
La tragedia italiana llegó al minuto 117. Ahn Jung-hwan conectó un cabezazo que venció a Buffon y clasificó a Corea del Sur a los cuartos de final.
La reacción italiana fue explosiva. Hubo amenazas de abandonar competiciones organizadas por la FIFA y el propio Ahn, que militaba en el fútbol italiano, vio cómo su club, el Perugia, rescindía su contrato poco tiempo después. El escándalo fue monumental.
Pero la polémica aún no había terminado.
España también se sintió perjudicada
En cuartos de final apareció otro gigante: España.
La Furia Roja venía practicando uno de los mejores fútboles del torneo y soñaba con alcanzar unas históricas semifinales.
En Gwangju, el partido fue tenso, físico y con pocas ocasiones claras. Durante el segundo tiempo, Rubén Baraja marcó para España, pero el árbitro egipcio Gamal Al Ghandour anuló la anotación por una supuesta falta ofensiva. Las repeticiones dejaron muchas dudas, ya que parecía existir más contacto del defensor coreano sobre el atacante español.
En los tiempos extra llegó la jugada que terminaría por incendiar la polémica.
Joaquín desbordó por la banda y envió un centro que Fernando Morientes convirtió en el gol de oro. Sin embargo, el juez de línea levantó la bandera indicando que el balón había salido de la cancha antes del centro.
Las imágenes mostraron algo distinto.
Lo más llamativo fue que el asistente señaló la infracción incluso antes de que el balón fuera centrado por Joaquín.
España se sintió perjudicada una vez más.
Morientes todavía tuvo una oportunidad clarísima con una volea que se estrelló en el poste, pero el encuentro terminó definiéndose desde los once pasos.
El único español que falló fue Joaquín.
Corea del Sur celebró una clasificación histórica, mientras los jugadores españoles rodeaban al árbitro para reclamar. La tensión fue tan grande que Iván Helguera tuvo que ser contenido por sus compañeros para evitar una situación mayor.
La historia ya estaba escrita.
El histórico recorrido llegó hasta semifinales
Corea del Sur se convertía en la primera selección asiática en alcanzar unas semifinales mundialistas.
Allí esperaba Alemania. A diferencia de las rondas anteriores, la semifinal transcurrió sin grandes controversias. Un solitario gol de Michael Ballack le dio a los alemanes el pase a la final. La única jugada relevante fue una tarjeta amarilla para el propio Ballack que lo dejó suspendido para el partido por el título, aunque la amonestación fue correctamente señalada.
Corea del Sur consiguió la mejor actuación de su historia en una Copa del Mundo y alcanzó unas semifinales que siguen siendo motivo de orgullo para el país.
Sin embargo, para muchos aficionados de Italia y España, aquel recorrido quedó inevitablemente marcado por las polémicas decisiones arbitrales de Byron Moreno y Gamal Al Ghandour.
Más de dos décadas después, el debate continúa abierto. Porque mientras los coreanos recuerdan 2002 como una hazaña histórica, italianos y españoles siguen viendo aquel Mundial como uno de los capítulos más controvertidos que ha vivido el fútbol.
Sigue toda la cobertura de la Copa Mundial de la FIFA 2026 a través de beIN SPORTS.











