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Cómo era el fútbol antes de que se prohibieran las joyas en la cancha
Hubo una época en la que las cadenas, anillos y pulseras eran tan parte de la identidad de un futbolista como sus botines o su peinado
Existió un tiempo en el que la manera de expresarse dentro de la cancha iba mucho más allá de las habilidades futbolísticas, los peinados llamativos, los tintes o los botines que elegían usar.
Las joyas también formaban parte de esa identidad. Los jugadores las utilizaban para expresar su personalidad, proyectar estatus, mostrar su fe o llevar consigo amuletos de la suerte. Lo que hoy parece impensable, antes era una imagen común, con cadenas, pulseras, anillos e incluso relojes formando parte del look de varios futbolistas durante los partidos.
Cuando el estilo iba antes que la seguridad
La realidad es que jugar con joyas nunca fue seguro. Al tratarse de un deporte de contacto, el fútbol genera muchas situaciones en las que pulseras, collares, anillos y aretes pueden provocar lesiones.

Cada accesorio representa un riesgo diferente. Los anillos pueden cortar la circulación si la mano se inflama tras un golpe y resultan difíciles de retirar en caso de una fractura. Los aretes pueden desgarrar el lóbulo de la oreja y provocar un fuerte sangrado si se enganchan durante un choque. Los collares y cadenas también pueden causar cortaduras o ejercer una peligrosa tensión sobre el cuello si son jalados durante una disputa por el balón.

Con el aumento de las preocupaciones por la seguridad de los futbolistas, la FIFA introdujo y posteriormente reforzó su reglamento, prohibiendo el uso de joyería durante los partidos para reducir el riesgo de lesiones.
El accidente que cambió la conversación
Uno de los casos más recordados ocurrió en Suiza en 2004 con Paulo Diogo. Después de anotar frente al Schaffhausen, el futbolista trepó una reja para celebrar con la afición. Su anillo de matrimonio quedó atorado en el metal y, al bajar, estuvo a punto de arrancarle por completo un dedo.
Hoy en día, los jugadores siguen utilizando joyas y bolsos de lujo para expresar su estilo antes del silbatazo inicial. Durante su llegada al estadio, el calentamiento, las conferencias de prensa y en redes sociales, continúan presumiendo sus piezas favoritas y generando conversación con sus elecciones de moda.

Una vez que inicia el partido, todo debe desaparecer. Los futbolistas no pueden cubrir las joyas con cinta ni con ningún otro material y, si se niegan a retirarlas, pueden recibir una tarjeta amarilla y ser obligados a abandonar el terreno de juego hasta cumplir con el reglamento. La Regla 4, Sección 4 de las Reglas de Juego de la IFAB/FIFA establece que ningún jugador puede portar joyería durante un partido oficial, poniendo fin a una práctica que durante muchos años formó parte de la cultura del fútbol.











