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Así es el sensor que anuló el gol del empate de Croacia frente a Portugal
Croacia quedó eliminada de la Copa Mundial de la FIFA 2026 en uno de los finales más dramáticos del torneo y con una decisión arbitral que generó un intenso debate.
Cuando el reloj marcaba el minuto 90+14, Joško Gvardiol había marcado el que parecía ser el agónico empate frente a Portugal. La celebración croata estalló en el estadio de Toronto, pero solo duró unos instantes. El VAR revisó la jugada y terminó anulando el gol por fuera de juego.
La acción fue extremadamente cerrada. Durante la revisión se determinó que Igor Matanović alcanzó a rozar el balón antes de que este llegara a Joško Gvardiol. Ese ligero contacto cambió por completo la interpretación de la jugada, ya que Mario Pašalić, quien había realizado el servicio previo, se encontraba en posición adelantada al momento de ese toque.
A simple vista, muchos aficionados consideraron que Matanović nunca había tocado el balón. Sin embargo, la tecnología utilizada en el torneo detectó un contacto prácticamente imperceptible que resultó determinante para invalidar la anotación y sellar la clasificación de Portugal.
¿Cómo funciona el sensor del balón?
El balón oficial del torneo incorpora una unidad de medición inercial (IMU) instalada en el centro de la pelota. Este pequeño dispositivo registra información del movimiento del balón y transmite datos en tiempo real cientos de veces por segundo al sistema tecnológico utilizado por el VAR.
El sensor es capaz de medir parámetros como la aceleración, la velocidad, la rotación y las vibraciones generadas en cada contacto. Gracias a esa información, el sistema puede identificar con enorme precisión el instante exacto en que un futbolista golpea el balón, incluso cuando el toque resulta prácticamente imposible de apreciar a velocidad normal.
Estos datos se combinan con el sistema de seguimiento de jugadores mediante múltiples cámaras instaladas alrededor del estadio. Esa combinación permite al sistema de fuera de juego semiautomatizado reconstruir la jugada con gran precisión y ofrecer al equipo arbitral toda la información necesaria para tomar una decisión.
La tecnología no reemplaza al árbitro
Aunque el sensor fue determinante en esta jugada, la decisión final siempre corresponde al equipo arbitral. El dispositivo no señala automáticamente un fuera de juego ni invalida una anotación; únicamente proporciona el momento exacto del contacto con el balón, mientras que las cámaras determinan la posición de los jugadores.
En la acción que terminó con la eliminación de Croacia, el sistema detectó el leve roce de Matanović. Ese dato permitió establecer el momento preciso en el que debía evaluarse la posición de Pašalić, quien estaba adelantado antes de la definición de Gvardiol.
La jugada volvió a demostrar hasta qué punto la tecnología se ha convertido en una herramienta clave en el fútbol moderno. En acciones separadas por apenas unos centímetros o una fracción de segundo, un contacto imperceptible puede cambiar el destino de una selección en una Copa Mundial de la FIFA.
Para Croacia, el gol anulado significó el final de su sueño mundialista. Para Portugal, fue la jugada que aseguró el boleto a la siguiente ronda. Y para el fútbol, una nueva muestra del impacto que tiene la tecnología en las decisiones más importantes del deporte.
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