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Cuando el Mundial tenía que venderse con una sola imagen, el póster oficial
Antes de los highlights, antes de TikTok y antes de que cada gol se compartiera en segundos, el Mundial tenía que venderse con una sola imagen, el póster oficial.
Antes de que el Mundial se convirtiera en un espectáculo digital, antes de que los goles se compartieran en segundos, el Mundial tenía que venderse con una sola imagen que cargaba con el peso de todo el torneo, el póster oficial. Le decía al mundo cómo se sentía este evento incluso antes del primer silbatazo.
El Mundial comenzó con esencia del fútbol
En 1930, Uruguay organizó la primera Copa del Mundo, con solo 13 selecciones y sin una identidad visual previa. Su póster mostraba a un arquero volando hacia la pelota, una imagen simple, física y urgente, perfecta para un torneo que apenas estaba inventando su propio lenguaje.
Para Francia 1938, el mensaje ya era distinto. El póster mostraba a un jugador dominando el mundo, y ahí el Mundial dejaba de parecer solo una competencia para convertirse en una idea global, fútbol como símbolo de conexión entre países.
México fue el gran salto de los pósters
Pero el gran salto visual llegó en México 1970. Ese Mundial tuvo 16 selecciones, fue el primero transmitido en color para muchas audiencias, y su póster cambió la forma de entender el diseño deportivo. No solo anunciaba partidos, construía identidad.
Francia 98 también marcó otra época. Con 32 selecciones por primera vez, el Mundial ya era más grande, y su póster capturó esa energía de movimiento. Sudáfrica 2010, el primer Mundial en África, y su imagen no intentó parecer universal, quiso sentirse local, con una figura inspirada en la expresión artística africana.
Brasil, cuatro años después, abordó el mismo desafío desde la dirección opuesta. Donde Sudáfrica fue expresiva, Brasil fue contenido. El póster de 2014 redujo todo a una idea visual simple, manos formando la silueta del trofeo de la Copa del Mundo. En esa simplicidad, logró sentirse instantáneamente reconocible.

Ahora, mientras el torneo se expande hacia una nueva era con 2026, el concepto de una sola imagen definitoria está siendo reemplazado por completo. En lugar de un solo póster representando toda la competencia, múltiples artistas y ciudades aportan sus propias versiones. Se trata menos de unidad a través de una imagen y más de capturar la diversidad a través de muchas.










