Con Nigeria defendiendo una ventaja de 2-0, Argelia adelantó líneas y comenzó a presionar con desesperación en busca del empate. Cada balón dividido se jugó como el último, y las faltas se multiplicaron en el mediocampo. El árbitro tuvo dificultades para mantener el control, especialmente cuando las decisiones comenzaron a generar reclamos airados desde ambos bandos.






























