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El técnico de Senegal rompe el silencio: ¿Por qué ordenó abandonar el campo en la final de la Copa Africana de Naciones?
Pape Thiaw explicó por qué ordenó a Senegal abandonar el campo en la final de la Copa Africana de Naciones. Emoción, sensación de injusticia y una decisión que marcó una noche histórica rumbo al título continental.
Una final histórica marcada por la tensión y la polémica
La final de la Copa Africana de Naciones entre Senegal y Marruecos quedará grabada en la memoria colectiva no solo por el título conquistado por los Leones de Teranga, sino por una de las escenas más impactantes que se recuerden en el torneo. Cuando el árbitro señaló un penalti a favor de Marruecos por un polémico agarrón de Diouf sobre Brahim Díaz, el seleccionador Pape Thiaw tomó una decisión extrema: ordenó a sus jugadores abandonar el terreno de juego.
La imagen del equipo senegalés marchándose al vestuario paralizó el estadio y encendió la discusión en todo el continente africano. El partido quedó suspendido por varios minutos y el desenlace parecía encaminado hacia una sanción histórica. Sin embargo, la historia aún tenía capítulos por escribirse.
La explicación de Pape Thiaw: emoción antes que rebeldía
Días después del partido, Pape Thiaw decidió romper el silencio y explicar públicamente los motivos de su decisión a través de sus redes sociales. Lejos de un desafío a las normas, el técnico fue claro: “Nunca ha sido mi intención ir en contra de los principios del juego que tanto amo”.
Según el seleccionador, su reacción fue puramente emocional, nacida de una sensación de injusticia en un momento límite del encuentro. “Solo intenté proteger a mis jugadores ante la injusticia. Lo que algunos considerarán una infracción de las reglas no es más que una reacción emocional ante la parcialidad de la situación”, explicó Thiaw, dejando claro que el contexto y la presión del momento fueron determinantes.
El técnico también reconoció que, tras deliberar con su cuerpo técnico y líderes del vestuario, optaron por regresar al campo para competir hasta el final.
El regreso al campo, Mané y un título forjado en la adversidad
El papel de Sadio Mané fue clave para que Senegal regresara al terreno de juego. El capitán alentó a sus compañeros a retomar el partido y transformar la indignación en motivación. Marruecos ejecutó el penalti con un intento a lo Panenka de Brahim Díaz, pero el guardameta Édouard Mendy respondió con una atajada monumental.
Ese momento cambió por completo el destino de la final. En la prórroga, Pape Gueye marcó el gol decisivo que selló el triunfo senegalés y desató la euforia. De una posible sanción y un abandono histórico, Senegal pasó a escribir una de las páginas más épicas de su historia futbolística.
Disculpas, orgullo y un mensaje a toda una nación
Con el trofeo ya en sus manos, Pape Thiaw también tuvo palabras de disculpa. “Pido disculpas si he podido ofender a algunas personas, pero los amantes del fútbol comprenderán que la emoción es parte integrante de este deporte”, afirmó, apelando a la esencia pasional del juego.
El seleccionador agradeció el apoyo institucional, a la federación y, sobre todo, a los aficionados, antes de cerrar con un mensaje cargado de emoción hacia su plantilla: “Mis chicos, estos 28 guerreros que han dado sudor, sangre y alma por su nación”. Para Thiaw, más allá del título, el verdadero triunfo fue la unión y el carácter de un equipo que supo levantarse en el momento más crítico.





















