LeBron, a un paso de otro trono eterno en la NBA
Treinta y siete años después del último partido de temporada regular de Kareem Abdul-Jabbar, su récord de tiros de campo encestados está a punto de caer. LeBron James necesita solo tres canastas más para convertirse en el máximo anotador en lanzamientos convertidos en la historia de la NBA.
El 23 de abril de 1989 marcó el cierre de una era. Aquella noche, Kareem Abdul-Jabbar disputó su último partido de temporada regular en la NBA. Aunque aún quedaban los Playoffs y unas Finales que los Los Angeles Lakers perderían 4-0 ante los Detroit Pistons, el legendario pívot dejó sellados registros que parecían inalcanzables.
Entre ellos, uno especialmente simbólico: 15.837 tiros de campo convertidos, con un promedio de 10,1 por partido. Durante décadas, figuras históricas como Karl Malone (13.528), Michael Jordan (12.192), Kobe Bryant (11.719) o Shaquille O'Neal (11.330) se acercaron, pero ninguno logró amenazar seriamente el liderato que Abdul-Jabbar había heredado años antes de Wilt Chamberlain.
Mañana, ante los Denver Nuggets, LeBron James tiene una nueva cita con la historia. Llega al partido con 15.835 lanzamientos convertidos (9,8 de media por encuentro). Con dos igualará el récord; con tres lo superará y se quedará en solitario con otro logro monumental.
No sería el primero. LeBron ya destronó a Abdul-Jabbar como máximo anotador total de puntos en la historia de la NBA, y ahora está a punto de apropiarse de otro registro de dimensiones legendarias. Como viene siendo habitual en la recta final de su carrera, cada partido del ‘23’ angelino es una oportunidad para reescribir los libros. Y esta vez, el premio es otro trono que parecía eterno.
Más allá de la cifra, el posible récord simboliza la longevidad y consistencia de LeBron James, quien, a sus 41 años, sigue compitiendo al máximo nivel y siendo pieza clave de los Los Angeles Lakers. Superar una marca que perteneció durante casi cuatro décadas a Kareem Abdul-Jabbar no solo confirma su impacto estadístico, sino que consolida su legado como uno de los jugadores más dominantes y duraderos en la historia de la NBA.










