Liverpool conquistó su sexta Champions League

Reuters

Catalina Uribe

Aquellos que estuvieron en el Wanda Metropolitano de Madrid o quienes nos sentamos frente al televisor para observar la final de la UEFA Champions League entre Tottenham y Liverpool nos llevamos una decepción.

Más allá del triunfo por 0-2 de los Reds, quienes lograron sacudirse de la decepción del año pasado ante Real Madrid en Kiev, este partido será recordado como uno de los encuentros más aburridos en la historia de la Liga de Campeones. 

Y es que teníamos muchas expectativas después de que estos dos clubes ingleses lograron llegar a esta instancia tras remontar ante Ajax y Barcelona, lo que nos hizo pensar que íbamos a vivir una final más emocionante de lo que terminamos viendo. 

El juego tuvo un inicio emocionante cuando Moussa Sissoko paró con el brazo un remate de Sadio Mané. Aunque muchos pensaron que no era penal, el árbitro Damir Skomina decidió que sí y Mohamed Salah aprovechó para poner en ventaja al Liverpool.

Pese a que pareció que iba a ser un encuentro lleno de goles, los dos finalistas terminaron mostrando un juego ultradefensivo y terminamos viendo un partido muy aburrido, en el que sólo se destacaron las dos grandes atajadas de Alisson a Son Heung Min y a Lucas Moura, así como el contragolpe en el minuto 87 tras el que Divock Origi superó a Hugo Lloris con un remate cruzado y con el que los dirigidos por Jurgen Klopp sellaron la final a su favor. Como diría mi colega y compatriota José Bauz: “Dos ingleses jugaron la final más italiana de la historia de la Champions”.

Sin embargo, tenemos que admitir que Liverpool fue el justo ganador de esta final, pues lograron mantener controlado al Tottenham casi todo el partido, además de que lograron evitar que sus jugadas ofensivas representaran un verdadero peligro.

En síntesis, aunque la final de la Champions League entre Liverpool y Tottenham nos quedó debiendo mucho fútbol, más emoción y más momentos dignos de un encuentro de esta envergadura, los dirigidos por Jurgen Klopp fueron justos ganadores de la ‘Orejona’, pues fueron quienes mostraron un juego más ordenado y efectivo.