Gol de John Terry en el 98' evita derrota del Chelsea ante Everton

Gety Images

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No termina de funcionar el Chelsea, ni con Mourinho ni sin él. Los Blues sufrieron demasiado en Stamford Bridge frente a un gran Everton que no solo plantó cara, sino que dominó completamente el primer tramo del partido.

Tras una primera parte bastante igualada con una lucha de poder a poder, el partido se fue al descanso con una falsa sensación de tranquilidad que solo sirvió para preceder a la tormenta de una segunda parte frenética con siete minutos de descuento.

Ya en el segundo tiempo, el Everton metió la quinta marcha manejado por un Romelu Lukaku en estado de gracia que provocaría el primer tanto del encuentro, un gol en propia meta de John Terry al que habría llegado igualmente el delantero belga aunque el central del Chelsea no golpease el balón.

Poco después, Barkley estrelló la pelota en el poste de la portería de Thibaut Courtois durante los peores momentos de los Blues en el partido. Finalmente, y tras insistir, terminó llegando el segundo tanto de los visitantes por mediación de Kevin Mirallas, que remató a pase de Leighton Baines.

A pesar del duro golpe que supuso el 0-2, el Chelsea se vino arriba con Diego Costa y Cesc Fábregas a la cabeza. Ambos, en dos minutos devolvieron el empate al marcador.

Primero fue Cesc Fábregas quien se la puso a Diego Costa en el minuto 64, así como en el 66 se intercambiaron los papeles y fue Costa quien se la dio a Cesc para lograr un empate con sabor español que no sería definitivo, como tampoco la presencia en el partido de un Diego Costa que terminaría abandonando el terreno de juego con problemas físicos.

En el 91, Funes Mori, a pase de un Gerard Deulofeu que entró al campo en el segundo tiempo, dio de nuevo la campanada y superó a Courtois en una mala salida para poner un 2-3 en el marcador que tampoco sería definitivo.

Ya en el descuento del descuento, concretamente en el minuto 98 y en posible fuera de juego, John Terry se resarció de su autogol con un precioso taconazo que supuso el 3-3 definitivo en Stamford Bridge. Una proeza que no tapa igualmente la decepcionante temporada de los Blues.