Elvis Andrus: "Beltré va a ser muy bien recordado"

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Maria C. Santoro
@CoquitoSantoro

El dominicano Adrian Beltré jugó 2933 encuentros, conectó 3166 hits, 636 dobles, 477 cuadrangulares, impulsó 1707 carreras, anotó 1524, su average de por vida fue de .286 y su OPS de .819, además ganó 5 Guantes de Oro, 4 Bates de Plata y dijo presente en 4 Juegos de Estrellas. Una carrera llena de brillo y grandísimos momentos en Las Grandes Ligas, que llegó a su fin en los últimos días.

El quisqueyano, que formó parte de Los Dodgers (1998-2004), Los Marineros (2005-2009), Los Medias Rojas (2010) y Los Rangers (2011-2018), se despide del béisbol como uno los jugadores latinos que puede tener  asegurado su puesto en el Salón de la Fama, además de ser uno de los peloteros más queridos en la Gran Carpa. 


Con Elvis Andrus, campocorto del equipo de Texas, tiene una relación muy cercana. “Somos cómo hermanos, tantas cosas que compartimos juntos dentro y fuera del terreno, es una relación muy sana, una amistad muy bonita, así como se ve en los juegos, yo soy una persona muy necia, y el no tiene mucha paciencia, y como yo sabía eso, me encantaba molestarlo o echarle broma en los entrenamientos, ya que eso nos mantenía relajados y nos ayudaba a jugar muchísimo mejor”.

“Jugar con el significó mucho para mi”, comentó su excompañero de equipo y compadre. “Estoy muy agradecido y bendecido de haber tenido la dicha de haber jugado a su lado durante ocho años, donde aprendí tantas cosas. Espero que ahora disfrute su retiro y de su familia ya que se que es muy importante para el”. 

 

En los Rangers de Texas el tercera base tenía un papel muy importante, dentro y fuera del terreno. Un líder al que, según Andrus, extrañarán. “Beltré va a ser muy bien recordado, aunque es una perdida en el equipo, en la organización y para nosotros en el clubhouse, se nos va nuestro líder, el capitán del equipo”.

Para el campo corto de Venezuela, el toletero dominicano fue un ejemplo, no solo a la hora de jugar; también poco cómo disfrutaba dentro del terreno. “Fueron muchas cosas que aprendí o que tuve la dicha de aprender durante estos años al verlo jugando. Su ética de trabajo, la manera fuerte en la que jugaba, la confianza que se tenía como pelotero. Pero lo que más me gustó y me gusta, la número uno, y es la manera como yo juego también, es que al final del día aunque te vaya bien o mal durante la temporada o un momento especifico, hay que disfrutar del juego”.


“A veces como profesionales se nos olvida tener gozo, eso que uno de niño más le gustaba de jugar béisbol que era disfrutar, sentirse libre. Adrián Beltré se destacó por su carisma, lo mucho que disfrutaba, la manera que jugaba y bromeaba, es algo que te pone a poner muchas cosas en perspectiva, y que te recuerdan que al final del día es un juego y hay que disfrutarlo”, agregó Andrus a modo de reflexión.

Con su alegría, su dedicación al trabajo, su amor por el juego, su humildad; y esto sin contar las espectaculares estadísticas que dejó defendiendo la tercera almohadilla; harán que aunque su adiós sea duro, se esté agradecido como aficionado al béisbol después de ver a un jugador que será, seguramente, un inmortal del juego, con la ruta allanada directamente a Cooperstown. 

¡Gracias, Caballo!