¡Puro antojo! Los platillos más populares para comer durante el Super Bowl
El Super Bowl no solo se juega en el emparrillado. Cada año, millones de aficionados convierten el gran partido en una auténtica fiesta gastronómica con cifras que sorprenden.
El Super Bowl también se juega en la mesa
Este domingo 8 de febrero, los New England Patriots y los Seattle Seahawks se enfrentarán en el Levi's Stadium de Santa Clara por el Super Bowl LX, pero fuera del estadio se disputa otro partido igual de intenso: el de la comida.
Restaurantes, bares y supermercados se preparan para uno de los picos de consumo más altos del año, en una jornada donde el espectáculo deportivo va siempre acompañado de comida en abundancia.
La final de la NFL se ha convertido en un ritual social. Familias y amigos se reúnen frente al televisor y, más allá del marcador, comparten platillos que ya forman parte de la tradición del Super Bowl.
Los grandes protagonistas del menú
Entre toneladas de comida servida, hay claros favoritos. El guacamole lidera la lista con un consumo estimado de 3,629 toneladas, lo que implica más de 63 mil toneladas de aguacate. Su facilidad de preparación y su versatilidad lo convierten en un infaltable.
La pizza tampoco se queda atrás. Se calcula que durante el Super Bowl se consumen entre 12 y 14 millones de pizzas, gracias a su practicidad y a la enorme variedad de combinaciones que se adaptan a todos los gustos.

Alitas, chips y clásicos americanos
Las alitas de pollo, especialmente las estilo Buffalo, son otro pilar del domingo del Super Bowl. Las cifras rondan las 74,800 toneladas, con un gasto que supera los 1,250 millones de dólares solo en este alimento.
A la mesa también llegan los snacks, donde las papas fritas dominan con cerca de 14,500 toneladas consumidas, acompañadas de pretzels, frutos secos y palomitas.
En el terreno de los platos fuertes, las hamburguesas y los hot dogs mantienen viva la esencia del fútbol americano. Muchos bares lanzan versiones especiales inspiradas en las ciudades de los equipos finalistas, reforzando la conexión entre comida y afición.
El Super Bowl es una final deportiva, pero también una celebración cultural donde la comida juega un papel central. Más allá de quién levante el Trofeo Lombardi, millones de aficionados ya tienen claro su plan: buen partido, buena compañía… y mucha comida.












