El récord negativo que impuso Mohamed Salah con el Liverpool
Mohamed Salah regresó a Anfield buscando gloria, pero se encontró con el fantasma de 2012. Al igualar una racha para el olvido de Dirk Kuyt, el egipcio confirma que su presencia ya no es sinónimo de victoria en una temporada que se desmorona para el Liverpool
Lo que debía ser el impulso definitivo para que el equipo de Arne Slot recuperara el rumbo en la Premier League se ha convertido en una pesadilla estadística. Tras reincorporarse al once inicial tras su paso por la selección, Salah no pudo evitar que los Reds cayeran 3-2 ante el Bournemouth.
Este tropiezo sitúa a Salah en los libros de historia por las razones equivocadas: el delantero ha salido derrotado en siete de sus últimos ocho partidos como titular en liga. Para un jugador que simbolizó la era de éxitos recientes del club, ver cómo su presencia ya no garantiza puntos es un síntoma alarmante del declive del Liverpool, que ya ha quedado fuera de los puestos de Champions y ha dicho adiós a la revalidación del título.
Sombras del 2012: El fantasma de Dirk Kuyt
La última vez que un referente de Anfield vivió una racha tan nefasta fue en 2012, bajo el mando de Kenny Dalglish. Salah ha igualado el récord de Dirk Kuyt, el "caballo de batalla" holandés y héroe de culto de la grada, quien también perdió siete de sus últimas ocho titularidades entre febrero y mayo de aquel año.
Mientras que en el caso de Kuyt aquello marcó el final de su etapa en Merseyside con el equipo terminando en octava posición, la gran preocupación en Anfield es si este dato es solo un bache o el inicio del fin de la era de su actual estrella.
Relación fracturada y crisis interna
Este récord llega en el peor momento posible, con el ambiente en el vestuario al rojo vivo. La vuelta de Salah al equipo pretendía ser una tregua tras su explosivo enfrentamiento público con Arne Slot en diciembre.
Antes de marcharse a la Copa África, Salah encendió la polémica al declarar que "no tenía relación" con el técnico neerlandés después de ser suplente en tres partidos consecutivos, acusando al club de usarlo como "chivo expiatorio" de los malos resultados. Aunque la victoria en Champions ante el Marsella calmó las aguas, este nuevo fracaso ante el Bournemouth reabre las heridas: el Liverpool solo ha ganado 5 de sus últimos 18 partidos de Premier, una secuencia desastrosa que ha desmoronado por completo su temporada.










