Mercado de Pases: El semáforo de Boca Jrs.
Paulo Dybala, la joya que podría cambiar la historia
El anhelo máximo. Hincha declarado de Boca, con vínculo vigente en la Roma hasta junio de 2026 y sin una renovación sellada, Paulo Dybala aparece como la gran carta estelar del mercado. En el club aseguran tener el contrato listo y los recursos “reservados”, y todas las señales conducen a que su desembarco se daría a mitad de año, en sintonía con la planificación deportiva para el segundo semestre.
Su calidad es incuestionable; el análisis pasa por su antecedente físico, marcado por lesiones musculares y un desgarro tendinoso que lo dejó más de 100 días fuera en 2025. Aun así, si la ‘Joya’ decide volver al país, Boca sumaría jerarquía, desequilibrio y una figura con peso propio, capaz de inclinar series continentales y reconfigurar el mapa competitivo del fútbol sudamericano.
Marco Verratti, el cerebro europeo que seduce
Según trascendió en el entorno informativo que suele manejar Fabrizio Romano, el nombre de Marco Verratti volvió a tomar fuerza en el radar de Boca. El mediocampista italiano, con presente fuera del foco central del fútbol europeo y abierto a escuchar nuevos desafíos, aparece como una oportunidad de mercado tan inesperada como estratégica.
Amigo personal de Leandro Paredes y con una carrera repleta de títulos en la élite —Champions League, ligas y copas—, Verratti encaja a la perfección en la idea de un mediocampo dominante: visión periférica, primer pase quirúrgico, control del ritmo y temple para escenarios de máxima exigencia.
Su eventual llegada sería mucho más que un refuerzo: un mensaje político-deportivo al continente. Boca no solo quiere competir, quiere manejar los tiempos, la pelota y la presión en los partidos grandes, con un cerebro europeo que eleve el estándar y contagie jerarquía en cada posesión.
Marino Hinestroza, negociación abierta y presión en marcha
Marino Hinestroza pasó de ser una opción de proyección a una negociación concreta. El extremo posee un 8% de su pase en disputa, actualmente en instancia de negociación, mientras Boca ya formalizó una oferta de 6 millones de dólares más bonos por objetivos, a la espera de una respuesta de Atlético Nacional.
En paralelo, el propio jugador no se presentó a los entrenamientos, un gesto leído en Colombia como una clara señal de presión para destrabar su salida y acelerar su llegada al Xeneize. Sin el peso mediático de otros apellidos del mercado, Hinestroza ofrece lo que Boca viene buscando para el plano internacional: velocidad pura, desequilibrio por banda y capacidad para romper partidos cerrados.
El escenario está planteado: oferta sobre la mesa, club vendedor evaluando y el futbolista empujando. Ahora, la pelota la tiene Atlético Nacional
.
El mercado de pases recién comienza y, como suele ocurrir, se presenta largo, denso y cargado de especulación. Ninguna de las partes involucradas está dispuesta a apurarse ni a cerrar acuerdos que no satisfagan sus propias urgencias y objetivos: los clubes cuidan su patrimonio, los jugadores analizan escenarios y los intermediarios juegan sus tiempos.
En ese contexto, Boca se mueve con calma y convicción, consciente de que el libro de pases cierra recién en marzo y de que la ansiedad rara vez es buena consejera. No hay apremios innecesarios, sino una lectura estratégica de un año particular, atravesado por un mercado internacional que promete altísimo movimiento.
La proximidad del Mundial de Estados Unidos 2026 será un factor determinante: los futbolistas necesitan mostrarse, sumar minutos y competir en escenarios de máxima exigencia para ganarse un lugar en sus selecciones. Y en ese tablero, Boca sigue siendo una de las vidrieras más reconocidas del mundo, un club que expone, potencia y proyecta.
Por eso, más allá de los rumores, avances y trabas, el Xeneize sabe que el tiempo también juega a su favor. El mercado se acomodará, las necesidades se cruzarán y, cuando eso ocurra, las piezas empezarán a encajar.













