Real Madrid rompe el hechizo de Mestalla y deja atrás 15 años de maldición
El Real Madrid venció 0-2 al Valencia en Mestalla y rompió una racha negativa que duró más de 15 años sin ganar dos veces seguidas en ese estadio. Un triunfo de oficio que mantiene viva la pelea por LaLiga.
El Real Madrid rompe por fin la maldición de Mestalla
Durante más de una década, Mestalla fue un estadio maldito para el Real Madrid. Un escenario donde, sin importar el contexto, las rachas, los nombres o el momento deportivo, siempre aparecía algún obstáculo inesperado. Sin embargo, esa historia quedó atrás. Con la victoria por 0-2 ante el Valencia, el conjunto blanco rompió una sequía que se extendía desde diciembre de 2009, cuando logró por última vez ganar dos partidos consecutivos en el feudo che.
No fue una noche brillante ni un recital futbolístico, pero sí una victoria de esas que pesan en la clasificación y en la cabeza. Según el propio desarrollo del partido, el Madrid entendió que el desafío no era solo sumar tres puntos, sino derrumbar una barrera psicológica que había condicionado demasiadas visitas a Valencia.
De Kaká e Higuaín a Mbappé: 15 años de frustración
Para encontrar la última vez que el Real Madrid había enlazado dos triunfos seguidos en Mestalla hay que viajar a otra era. Un fútbol distinto, otros protagonistas y otro contexto. Con Manuel Pellegrini y posteriormente José Mourinho en el banquillo, los blancos lograron imponerse en 2009 y 2011 con actuaciones memorables de Gonzalo Higuaín y Kaká, en partidos que aún resuenan en la memoria madridista.
Desde entonces, Mestalla se transformó en un campo hostil. Incluso cuando el Valencia atravesaba momentos delicados, siempre encontraba una versión competitiva frente al Madrid. Esa racha negativa se fue acumulando visita tras visita… hasta ahora. El triunfo reconecta al club con una sensación de autoridad perdida en este estadio.
Carreras abre el camino y Mbappé sentencia el hechizo
El partido fue tenso, cerrado y con pocas concesiones. Sin Vinicius, Rodrygo ni Bellingham, el Madrid de Álvaro Arbeloa apostó por un bloque más físico que creativo, confiando en Kylian Mbappé y en el esfuerzo colectivo. Tras un primer tiempo espeso, el encuentro cambió en la segunda mitad.
Una jugada individual de Álvaro Carreras, algo fortuita pero decisiva, rompió el empate y obligó al Valencia a adelantar líneas. Ahí apareció el espacio. Ya en el tiempo añadido, Mbappé, fiel a su instinto, sentenció el partido y confirmó que el Real Madrid sabe sufrir… y golpear cuando más duele.
Tres puntos que valen más que una victoria
El 0-2 no solo mantiene al Real Madrid a un punto del liderato y prolonga su racha positiva en LaLiga. También demuestra que incluso lejos de su mejor versión, este equipo compite. Y cuando el calendario aprieta, eso puede marcar la diferencia.
En el lado opuesto, el Valencia profundiza su crisis. Mestalla volvió a explotar contra su técnico Guillem Corberán, reflejo del descontento de una afición cansada. De acuerdo a lo que se vivió en el estadio, el contraste fue total: un equipo que rompe maldiciones y otro que se hunde en dudas.
Para el Real Madrid, la noche en Valencia fue algo más que una victoria. Fue el final de un hechizo que duró más de 15 años.
































