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Martín Palermo da detalles sobre su encuentro con un Iker Casillas que no puede olvidar cómo castigó al Real Madrid
👀 “A Casillas me lo crucé ahora último en el Mundial de Clubes, no me lo había vuelto a cruzar, y me dijo: ‘Cómo rompen las b%&$ con esos dos goles que me hiciste’”
La selfie del encuentro

La final del mundo
En Tokio, el 28 de noviembre de 2000, Boca Juniors se consagró campeón de la Copa Intercontinental al vencer 2-1 al Real Madrid en un partido que dejó huella. Martín Palermo anotó ambos goles para el equipo argentino: el primero a los tres minutos mediante un centro de Marcelo “Chelo” Delgado, y el segundo a los seis, en una jugada iniciada por un pase largo de Juan Román Riquelme que el “Titán” resolvió con un zurdazo cruzado que batió al arquero merengue Iker Casillas. Las dos definiciones fulminantes desataron la euforia en el Estadio Nacional de Tokio y dejaron perplejo al entonces joven arquero español, superado por la precisión y contundencia del goleador argentino.
El optimista del gol, hoy
En el horizonte inmediato, el “Optimista del Gol” como lo describio Carlos Bianchi, transita un momento de pausa consciente: tras un breve pero exitoso ciclo que incluyó su primer título como técnico y una posterior desvinculación abrupta, Palermo opta por descansar antes de iniciar un nuevo proyecto. Su paso por Olimpia dejó una huella significativa —un título y una eficacia superior al 60 %— que contrasta con el cierre abrupto al frente del Decano. A sus 51 años, la pregunta es si esa pausa será breve o el preludio de un nuevo desafío que vuelva a situarlo en el banquillo protagonista.
Boca Juniors, una obsesión
“Todo llega en su debido momento”.
En diálogo con ESPN F90, el Titán reflexionó sobre el momento ideal para asumir el cargo:
“Eso lo venimos diciendo desde 2013… Siempre fue la pregunta ‘¿y cuándo vas a dirigir a Boca?’ (…) No es una necesidad de exigencia y apurar los tiempos: todo llega en su debido momento. Creo que ya no es como años anteriores, que decían que Palermo no estaba preparado… No sé qué entrenador es el adecuado para tal o cual equipo, porque a veces la experiencia no te es suficiente para las necesidades y la exigencia de un club tan grande”.
Asimismo, remató sobre las exigencias del Xeneize:
“Todo lo que jugás con Boca es una obligación… Todo lo que jugás con Boca lo tenés que ganar… si va a Boca, no puede no tener que demostrar su capacidad…”.
La relación con Juan Román Riquelme
“Sueño con dirigir a Estudiantes y a Boca… Cuando el que iba a ser candidato a ser presidente de Boca me propuso que si él ganaba iba a ser el entrenador, esa era la posibilidad más cercana a poder cumplir ese sueño.”
Pero también reconoció la realidad política: “No creo que me llame Riquelme. No. Si lo hace es por algún interés… Tendré que esperar cuatro años más para dirigir a Boca”.
El loco
Martín Palermo no solo dejó huella con sus goles, también lo hizo con una estética propia que lo convirtió en un personaje icónico del fútbol argentino. Sus looks rebeldes marcaron época: desde la clásica melena rubia oxigenada en sus años de gloria con Boca, hasta cortes más excéntricos, rapados al ras y peinados con mechas que rompían con la sobriedad de la época. Ese estilo desafiante y distinto acompañaba su personalidad dentro de la cancha, la de un delantero que jugaba con carácter, asumía riesgos y no temía ir a contramano de lo establecido. Incluso hoy, su imagen sigue siendo recordada como la de un futbolista que, además de goles, impuso una moda inconfundible.