¿El Real Madrid funciona mejor sin Kylian Mbappé?
El Real Madrid está cerca de firmar una segunda temporada consecutiva sin títulos. Un escenario que, en la exigencia del club blanco, se interpreta como un fracaso rotundo. No vivían algo similar desde las campañas 2004/05 y 2005/06.
Lo que más llama la atención es que esta caída coincide con la llegada de Kylian Mbappé. A nivel individual, el delantero francés ha estado a la altura —o incluso por encima— de las expectativas. En su primera temporada firmó 44 goles en 59 partidos. Sin embargo, el equipo terminó segundo en LaLiga, fue eliminado en cuartos de final de la Champions League y perdió la final de la Copa del Rey.
Para la siguiente campaña, el panorama parecía prometedor. Mbappé mantenía su nivel y Xabi Alonso, desde el banquillo, apuntaba a construir un equipo competitivo. Pero tras perder la Supercopa de España ante el Barcelona, el técnico vasco dejó el cargo, y con ello se rompió una idea de juego que apenas comenzaba a tomar forma.
La llegada de Álvaro Arbeloa no ha logrado estabilizar al equipo. El Madrid es segundo en LaLiga, a nueve puntos del Barcelona; cayó eliminado en Copa del Rey ante el Albacete y también se despidió de la Champions frente al Bayern Múnich. El contraste es claro: el equipo no funciona, pero Mbappé sigue produciendo cifras espectaculares, con 40 goles en 39 partidos y en camino a firmar su mejor registro goleador.
El problema, entonces, no es individual, sino colectivo.
Un equipo que perdió el equilibrio
Antes de la llegada de Mbappé, el Real Madrid era un equipo mucho más equilibrado. Había una estructura clara, donde Vinícius Jr. y Jude Bellingham eran los ejes ofensivos dentro de un sistema que priorizaba lo colectivo. Ese equipo ganó LaLiga y la Champions League con una idea muy definida: todos atacaban, todos defendían y las responsabilidades estaban repartidas.
Con la llegada del francés, el foco del juego cambió. El equipo empezó a girar en torno a Mbappé, reduciendo el protagonismo de Vinícius y Bellingham. El ataque dejó de ser coral y pasó a ser más dependiente de acciones individuales.
Dónde se rompe el Real Madrid
El principal problema del Madrid está en el balance. Mbappé es un jugador que necesita libertad, que no fija posición y que tiende a ocupar zonas similares a Vinícius. Ambos parten desde la izquierda o buscan ese carril para encarar, lo que genera una superposición constante. Esto provoca que el equipo pierda amplitud real y se vuelva predecible.
Además, Mbappé no tiene la misma implicación defensiva que otros perfiles que han ocupado esa zona en el pasado. Esto obliga al mediocampo a cubrir más espacios, descompensando al equipo en transiciones. Sin un Toni Kroos o un Luka Modrić para ordenar el juego, el Madrid pierde control y sufre más sin balón.
Otro punto clave es la falta de un “9” fijo. Mbappé no es un delantero de área tradicional. Le gusta caer a bandas, recibir al espacio y atacar de cara. Esto deja muchas veces el área vacía, eliminando una referencia clara para centros o juego posicional. En etapas anteriores, Karim Benzema cumplía ese rol a la perfección: asociaba, fijaba centrales y liberaba espacios para Vinícius.
Hoy, el Madrid tiene talento, pero menos estructura.
El efecto dominó en el equipo
Vinícius ha perdido peso en el juego, al no tener el mismo volumen de balón ni los espacios que antes generaba el sistema. Bellingham, por su parte, ha visto reducida su llegada al área, una de sus principales virtudes, al tener que retrasar su posición para equilibrar al equipo.
El resultado es un equipo más vertical, pero menos controlado. Más dependiente de chispazos individuales que de una idea colectiva sólida.
Paradójicamente, algo similar ocurrió en el PSG tras la salida de Mbappé. El equipo encontró un mejor equilibrio, dejó de depender de una sola figura y elevó el rendimiento colectivo, lo que se tradujo en títulos y en el crecimiento de otros jugadores. El problema no es Mbappé. Es el contexto en el que juega.
El Real Madrid aún no ha encontrado la manera de integrar su talento dentro de una estructura que potencie a todos. Hoy, el equipo gira en torno a una estrella… pero ha perdido la armonía que lo hacía dominante.
Mbappé sigue cumpliendo.
El Madrid, no.
Y ahí está el verdadero dilema.


















