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¿Por qué medio planeta creyó en un pulpo? La historia de los animales que se convirtieron en oráculos de los Mundiales y cautivaron a millones de aficionados
Desde el famoso pulpo Paul hasta gatos, tortugas, nutrias y camellos, varios animales se convirtieron en celebridades por sus supuestas predicciones futbolísticas. Así nació una de las tradiciones más curiosas de las Copas del Mundo.
¿Cómo nació la fiebre de los animales oráculo?
Durante años, el futbol vivió una de sus tradiciones más extrañas y fascinantes: la aparición de animales capaces de "predecir" resultados de partidos. Aunque hoy parezca una curiosidad de internet, millones de aficionados llegaron a seguir sus pronósticos con auténtica expectativa.
Zoológicos, acuarios y centros de conservación encontraron una forma original de conectar con el público durante los grandes torneos internacionales. Lo que parecía una simple actividad recreativa terminó convirtiéndose en un fenómeno global.
La gran estrella de esta tendencia fue Paul, el pulpo alemán que alcanzó fama mundial durante la Copa del Mundo de Sudáfrica 2010.
El pulpo Paul sorprendió al mundo entero
Paul se convirtió en una celebridad internacional después de acertar los resultados de los partidos de Alemania durante el Mundial de 2010. Su método era sencillo: elegir entre dos cajas decoradas con las banderas de los equipos participantes.
El momento que lo convirtió en leyenda llegó cuando predijo correctamente que España derrotaría a Alemania en semifinales y posteriormente sería campeona del mundo, algo que pocos especialistas se atrevían a asegurar en aquel momento.
Su fama fue tan grande que apareció en medios de todo el planeta y se transformó en uno de los símbolos más recordados de aquella Copa del Mundo.
Nutrias, tortugas, gatos y camellos siguieron sus pasos
El éxito de Paul abrió la puerta para que otros animales asumieran el papel de "oráculos" deportivos.
En Qatar 2022, por ejemplo, la nutria Taiyo llamó la atención tras anticipar la sorprendente victoria de Japón sobre Alemania. También aparecieron figuras como Shaheen, el camello que realizaba sus predicciones acercándose a una de las banderas colocadas frente a él.
A lo largo de los años también participaron tortugas, pingüinos, focas y hasta gatos. Uno de los casos más curiosos fue Aquiles, un gato blanco que ganó notoriedad durante Rusia 2018 y cuya campaña promocional destacaba que era sordo, una característica que supuestamente evitaba que se viera influenciado por el ruido de los aficionados.
Cada torneo parecía encontrar un nuevo animal dispuesto a ocupar el lugar dejado por Paul.

¿Realmente podían predecir los partidos?
No existe evidencia científica que indique que estos animales posean alguna capacidad especial para anticipar resultados deportivos.
La explicación más sencilla es la estadística. Si cientos de animales realizan elecciones completamente aleatorias, algunos inevitablemente acumularán una racha de aciertos que llamará la atención del público.
Detrás de la mayoría de estos casos existía una combinación de entretenimiento, curiosidad y una estrategia de comunicación muy efectiva.
La necesidad humana de encontrar certezas en un deporte impredecible
El futbol es uno de los deportes más impredecibles del mundo. Incluso los mejores analistas, modelos estadísticos y expertos se equivocan constantemente. En ese contexto, la idea de que un pulpo, una tortuga o una nutria puedan conocer el futuro resulta tan absurda como entretenida.
Y precisamente ahí radica su atractivo.
Los animales oráculo se convirtieron en una forma divertida de vivir la emoción previa a los partidos, recordándonos que, por más datos y predicciones que existan, el encanto del futbol sigue estando en que nadie sabe realmente qué va a pasar cuando rueda el balón.













