Oyarzabal y la superstición que llevó a la gloria a la Real
El capitán txuri-urdin vivió el momento decisivo de espaldas… y su ritual terminó en título.
La histórica conquista de la Copa del Rey por parte de la Real Sociedad sigue dejando historias tan curiosas como decisivas. Una de ellas tiene como protagonista a su capitán, Mikel Oyarzabal, quien apostó por la superstición en el momento más tenso de la final.
El conjunto dirigido por Pellegrino Matarazzo logró imponerse al Atlético de Madrid en una dramática tanda de penaltis tras un partido vibrante. Durante el encuentro, Oyarzabal volvió a demostrar su idilio con las finales al marcar uno de los goles, junto a Ander Barrenetxea.
Sin embargo, el capitán no pudo participar en la tanda decisiva. Llegaba justo físicamente y había abandonado el campo tras 78 minutos en el Estadio de La Cartuja. Fue entonces cuando decidió recurrir a un curioso ritual: no ver el penalti definitivo.
Mientras Pablo Marín se preparaba para ejecutar el disparo que podía dar el título, Oyarzabal se colocó de espaldas al campo, abrazado al portero Álex Remiro, evitando presenciar el momento. La tensión era máxima, pero la superstición funcionó.
El encargado de sostener a la Real en la tanda fue Unai Marrero, clave bajo palos para inclinar la balanza a favor del conjunto donostiarra. Finalmente, el penalti de Marín selló una noche inolvidable.
El gesto de Oyarzabal refleja hasta qué punto el fútbol también se juega en lo emocional. A veces, no mirar puede ser la mejor manera de ganar.












