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¡Senegal reina en África! Un potente disparo de Pape Gueye en la prórroga tumba a Marruecos en la AFCON 2025
En una final épica que parecía destinada a los penaltis, Pape Gueye se vistió de héroe en el minuto 94 para romper la resistencia de un Yassine Bounou imperial. Tras un duelo de posesión igualada y rigor defensivo absoluto, los "Leones de la Teranga" conquistan la AFCON 2025 en Rabat
El Stade Prince Moulay Abdellah fue un hervidero de ruido, un vibrante mosaico de rojo y verde que se encontró con el verde, amarillo y rojo mientras Marruecos y Senegal se enfrentaban en una palpitante final de la AFCON 2025. La atmósfera, cargada de orgullo nacional y del peso de la gloria continental, fue sencillamente eléctrica. Los aficionados, muchos de los cuales habían viajado miles de kilómetros, vivieron cada entrada, cada pase y cada ocasión desperdiciada con el alma en vilo.
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Desde el pitido inicial, la intensidad ha sido la tónica dominante. Los Leones del Atlas, impulsados por un estadio que rugía con cada toque de balón, han intentado imponer su ritmo a través de la creatividad de Brahim Díaz y las internadas de Achraf Hakimi. Sin embargo, se han topado con un muro senegalés. Los campeones de 2021, liderados por la experiencia de Kalidou Koulibaly, han demostrado por qué se les considera la defensa más temida del continente, cerrando espacios y apostando por la velocidad de Sadio Mané en rápidas transiciones.
En este duelo equilibrado, el nombre propio de la noche ha sido Yassine Bounou. El portero marroquí ha demostrado una vez más por qué es considerado uno de los mejores del mundo, emergiendo como un gigante bajo los tres palos. Con al menos tres intervenciones cruciales, Bounou ha negado las oportunidades más claras para los Leones de la Teranga, especialmente disparos a quemarropa que ya se celebraban como goles en el sector senegalés del estadio.
La intensidad es tal que cada metro cuadrado del Stade Prince Moulay Abdellah se disputa como si fuera el último. Los delanteros marroquíes, habitualmente letales, están viviendo una noche de frustración ante la disciplina física de los centrales senegaleses, que no les han concedido ni un segundo de libertad.
El Minuto de Oro
En el minuto 94, tras una recuperación de Sadio Mané en el corazón del mediocampo, el balón llegó a Gueye en el borde del área. El mediocampista no dudó: tras un toque clínico que dejó atrás a Amrabat, lanzó un potente disparo raso que se coló junto al poste, dejando inútil la estirada de un Bounou hasta entonces imbatible.
Marruecos, con su orgullo herido, volcó todo su arsenal en el ataque en los últimos minutos. Achraf Hakimi se quedó a centímetros de un empate con un tiro libre que golpeó el travesaño, y la defensa senegalesa tuvo que esforzarse al máximo con intervenciones providenciales para resistir el asedio.
Al sonar el pitido final, la euforia estalló en el banquillo senegalés. Senegal reafirma su dominio continental, demostrando una resistencia de hierro y confirmando que, bajo la máxima presión, su jerarquía sigue siendo intocable. El continente se inclina ante los campeones.



















