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Marruecos conquista la Copa Árabe de la FIFA 2025 en una final épica ante Jordania
Marruecos se consagró campeón de la Arab Cup tras vencer 3-2 a Jordania en tiempo extra. Una final épica marcada por goles decisivos, drama y el carácter de un equipo acostumbrado a ganar.
Marruecos y una final que ya es historia en la Arab Cup
La final de la Copa Árabe entre Jordania y Marruecos no fue un simple partido: fue un manifiesto de identidad, carácter y ambición. En un escenario cargado de presión y expectativas, los Atlas Lions demostraron por qué se han convertido en una referencia del fútbol árabe, levantando el trofeo tras una victoria 3-2 en tiempo extra que quedará grabada en la memoria colectiva del torneo.
Más allá del marcador, el duelo expuso dos narrativas poderosas. Jordania, debutante en una final de este calibre, desafió todos los pronósticos con valentía y convicción. Marruecos, en cambio, respondió desde la experiencia, la profundidad de plantilla y una mentalidad que se activa cuando el escenario exige grandeza. La Arab Cup encontró en esta final su mejor versión.
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El golpe inicial y el control emocional de Marruecos
Desde los primeros minutos, Marruecos dejó claro que no estaba dispuesto a especular. El gol inicial de Oussama Tannane, una definición de enorme calidad, no solo rompió el partido, sino que estableció el tono emocional del encuentro. Fue una declaración de intenciones: dominio, ambición y personalidad.
Durante buena parte del primer tiempo, los Atlas Lions gestionaron el ritmo con inteligencia, sosteniéndose en una estructura sólida y en la circulación limpia del balón. Jordania, paciente pero persistente, entendió que su oportunidad llegaría desde la resistencia y el aprovechamiento de los espacios. La final, lejos de resolverse rápido, comenzó a cocinarse a fuego lento.
Jordania desafía al favorito y cambia el guion
El segundo tiempo transformó por completo la narrativa. Ali Olwan, símbolo del crecimiento jordano en el torneo, emergió como protagonista absoluto. Sus dos goles no solo voltearon el marcador, sino que sacudieron emocionalmente a Marruecos y encendieron la ilusión de una hazaña histórica para los Nashama.
En ese tramo, Jordania jugó sin complejos. Presionó, creyó y ejecutó con determinación, obligando a Marruecos a salir de su zona de confort. La final se convirtió en un pulso psicológico donde el favorito debía demostrar algo más que talento. Era el momento de probar su temple.
Hamdallah, el sello del campeón y una consagración merecida
Cuando el escenario parecía inclinarse hacia Jordania, apareció el nombre que define esta final: Abderrazak Hamdallah. Ingresó desde el banquillo y cambió el destino del partido. Su gol del empate en los minutos finales fue un golpe anímico devastador para Jordania y un mensaje claro: Marruecos no negocia finales.
En el tiempo extra, el dominio marroquí se hizo evidente. Con mayor control, lectura del juego y jerarquía colectiva, el segundo gol de Hamdallah selló la victoria y confirmó una verdad incuestionable: los campeones saben esperar su momento.
Marruecos levanta así su segundo título de Arab Cup, reafirmando su estatus regional y consolidando un proyecto que combina talento, profundidad y mentalidad ganadora. Jordania, pese a la derrota, se va con la frente en alto tras un torneo histórico que marca un antes y un después para su fútbol.
La Copa Árabe encontró en esta final su mejor escaparate: drama, emoción y una historia digna de ser contada por años.






















