¿Hacen falta los equipos mexicanos en la Copa Libertadores?

Reuters

Mauricio S. Fonseca

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Si usted no es mexicano, seguramente piense que los equipos mexicanos no hacen falta en la Copa Libertadores, y puede que tenga razón.

En Sudamérica se lucha con todo para que los equipos de la Conmebol jueguen la Copa, no hay torneo más importante que la Libertadores, incluso por encima de muchos campeonatos locales. La Libertadores ya existía mucho antes de que los cuadros mexicanos hicieran su primera aparición en 1998 y va a seguir existiendo vuelvan o no.

Yo soy mexicano y como aficionado, lo que en un comienzo era un gusto, una novedad que se tomó con responsabilidad para demostrar en dónde estaban parados los equipos de la Liga MX en el contexto internacional, después se fue transformando en martirio y desánimo, pues con cada edición que pasaba, los cuadros mexicanos hacían lo menos posible por darle respeto al torneo.

Se empezaron a mandar equipos juveniles, se desvirtuó tanto que parecía más un calvario, una cosa de la cual se quería salir rápido, algo de lo que ya no sabían cómo deshacerse. Por supuesto que no fueron todos los casos, quien se la tomaba en serio siempre peleaba por estar en las últimas fases pero en su gran mayoría, al final de del primer ciclo en Libertadores, parecían intentar por todos los medios terminar lo más rápido posible su participación.

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Si usted es mexicano, seguramente piense que hacen falta los equipos mexicanos en la Copa Libertadores, y puede que tenga razón.

No muchos países pueden darse el lujo de tener tal impacto en tan poco tiempo de estar en la Libertadores. Desde el primer momento quedó claro que la calidad de los equipos aztecas no tiene nada que envidiar a los clubes sudamericanos, ya que, a excepción de Chivas, los clubes mexicanos están muy bien surtidos con materia prima sudamericana que sabe perfectamente lo que es pararse en un torneo de esta magnitud.

Era un lujo para la Libertadores contar con los clubes de la que quizás es la liga más poderosa del continente, no sólo monetariamente, si no futbolisticamente y más hoy que los equipos en México tienen un límite mayor de jugadores extranjeros y sus plantillas son carísimas y envidiadas en América.

Con todos los bemoles que incluía el reglamento en contra de los cuadros aztecas, en los 18 años en el torneo se jugaron tres finales, la última en 2015, donde River, actual monarca, fue quien recibió a Gignac con los Tigres, cuadro al que venció en ese entonces para llevarse también la Copa.

Las negociaciones parecen encaminadas a un regreso de los cuadros mexicanos a los torneos de la Conmebol, pero deberían hacer el compromiso de intentar ganarlo, pues la lucha por la Liga MX sigue siendo hoy su principal motor. Quizá ha llegado el tiempo de dejar de ser equipos caseros, localistas, para trascender en Sudamérica, si es que llega una segunda oportunidad.