La maldición del #1 del Ranking de la FIFA
Ser el número uno del mundo suena a ventaja… pero en el Mundial puede convertirse en una carga histórica.
El líder que nunca corona el Mundial
A 100 días de la Copa Mundial de la FIFA 2026, España ocupa el primer puesto del ranking mundial. Un reconocimiento al rendimiento sostenido, a la solidez táctica y al talento que ha consolidado bajo el mando de Luis de la Fuente.
Sin embargo, la historia es contundente: desde que la FIFA implementó su ranking en 1992, ninguna selección que llegó como número uno al Mundial terminó levantando el trofeo. La cima del ranking no ha sido garantía de gloria… más bien, ha cargado con un peso inesperado.
Brasil y el inicio de la tendencia
En 1994, Alemania lideraba el ranking, pero fue Brasil quien terminó levantando la Copa en Estados Unidos. Cuatro años más tarde, la Canarinha sí llegó como número uno al Mundial de Francia 1998… y cayó en la final ante el anfitrión.
Francia heredó el liderato rumbo a Corea-Japón 2002, pero su defensa del título terminó abruptamente en fase de grupos. La maldición comenzaba a tomar forma.
Más favoritos, mismo destino
Brasil volvió a encabezar el ranking antes de Alemania 2006 y Sudáfrica 2010. En ambos torneos, el desenlace fue idéntico: eliminación en cuartos de final. El favoritismo no se tradujo en título.
En 2014, fue España quien llegó como número uno tras su histórica triple corona (Euro 2008, Mundial 2010 y Euro 2012). El resultado fue inesperado: eliminación en fase de grupos en Brasil.
Alemania lideró antes de Rusia 2018 y también se despidió en primera ronda. Y en Qatar 2022, nuevamente Brasil encabezaba el ranking… pero quedó fuera antes de la final, extendiendo la racha negativa.
¿Puede romperse el maleficio en 2026?
Si el Mundial comenzara hoy, España cruzaría el Atlántico como la mejor selección del planeta. Pero aún quedan dos actualizaciones más del ranking FIFA antes de que ruede el balón en junio de 2026, lo que podría alterar el orden.
La próxima Finalissima entre España y Argentina podría incluso modificar la cima y cambiar quién llegue como número uno a la inauguración.
Romper esta tendencia será un desafío histórico. Ya sea España o Argentina quien arribe en lo más alto, la misión será clara: demostrar que el ranking no es una carga… sino el primer paso hacia la consagración.













