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La selección de Egipto y su obsesión por conseguir la octava estrella en la AFCON 2025
Egipto vuelve a soñar con la gloria continental. La historia pesa, la presión también, pero la ambición por una nueva estrella no se negocia.
Toda la emoción de la AFCON 2025 se vive en exclusiva por beIN Sports.
Una obsesión que no se apaga con el tiempo
Desde el inicio de su participación en la AFCON 2025, un mensaje se ha repetido con fuerza dentro del entorno de Egipto: la octava estrella. Máximo ganador histórico del torneo con siete títulos, el conjunto egipcio no levanta el trofeo desde 2010, una espera que ya supera los quince años y que ha estado marcada por finales perdidas y frustraciones acumuladas.
Los Faraones alcanzaron las finales de 2017 y 2021, pero en ambas ocasiones se quedaron a las puertas del título. Esa herida sigue abierta en una selección acostumbrada a medir el éxito en trofeos, no en promesas. “Nuestra gente se lo merece”, aseguró el seleccionador Hossam Hassan, tricampeón de la AFCON como jugador. “Han esperado mucho tiempo y creemos que podemos hacerlo realidad”.
Creer más allá del brillo individual
En Marruecos, Egipto no se presenta como un equipo dependiente de nombres, sino como un bloque trabajado. Hossam Hassan ha construido su proyecto sobre la unidad, la competitividad y el sacrificio colectivo, alejándose del foco exclusivo en las figuras.
Ese discurso ha calado en el vestuario. La presión de representar a una potencia histórica africana sigue ahí, pero el grupo ha aprendido a convivir con ella. La consigna es clara: competir como equipo, sufrir juntos y aprovechar cada detalle en un torneo donde los márgenes son mínimos.
Las cicatrices recientes como motor
La AFCON 2023 en Costa de Marfil dejó una huella profunda. Egipto no ganó ningún partido: tres empates en fase de grupos y una eliminación por penales ante la RD Congo en octavos. Ese golpe llegó poco después de la final perdida en 2021 ante Senegal, reforzando la sensación de oportunidad desperdiciada.
Ahora, el objetivo es reescribir esa historia. El mensaje interno es de resiliencia y aprendizaje. Marruecos 2025 representa una nueva oportunidad para transformar las cicatrices en impulso competitivo.
Liderazgo, experiencia y peso histórico
Aunque el discurso sea colectivo, hay figuras que marcan el camino. El capitán Mohamed Salah lidera dentro y fuera del campo. Con tres goles y una asistencia en el torneo, su influencia va más allá de las estadísticas: marca estándares en los entrenamientos y aporta calma en los momentos decisivos.
A sus 33 años, y tras dos finales perdidas con Egipto, Salah carga con una ambición pendiente. Ha ganado todo a nivel de clubes, pero la gloria continental con su selección sigue siendo su gran deuda personal. A su lado, nombres como Omar Marmoush potencian el frente ofensivo, mientras que en defensa Yasser Ibrahim aporta jerarquía, liderazgo y amenaza en jugadas a balón parado.
Egipto llega a los cuartos de final con el peso de su historia sobre los hombros, pero también con convicción. La octava estrella no será sencilla, nunca lo es en la AFCON. Pero si experiencia, carácter y memoria competitiva siguen marcando diferencias, los Faraones continúan firmemente en la pelea.












