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Wembley cumple 25 años: El primer título de Champions para el Barça

Los culés celebran hoy el aniversario del partido que cambio la historia del Barcelona para siempre; finalmente la ilusiva orejona era azulgrana.

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EDITORIAL

Los socios más veteranos del Barcelona suelen decir, con razón, que la historia del club azulgrana no empezó con Johan Cruyff. El club tenía 74 años cuando le incorporó como jugador y 89 cuando regresó como entrenador. Es imposible olvidar a nombres como los de Paulino Alcántara, Josep Samitier, Antoni Ramallets, Joan Sagarra o Ladislao Kubala. Pero no fue hasta la llegada del holandés que empezó a fraguarse la etapa más gloriosa de un club que ya no está a la sombra del Real Madrid ni de nadie como antaño. Esta situación cambió la noche del 20 de mayo de 1992 cuando el Barcelona que entrenaba Cruyff tradujo el buen juego en el título más deseado por cualquier aficionado azulgrana, tanto de ayer como de hoy: la Copa de Europa.

Hoy a mediodía el club ha previsto un tributo para celebrar semejante efemérides, probablemente el partido más importante de la historia moderna del club azulgrana, pues aquella victoria a la Sampdoria dio continuidad a un modelo que fue evolucionando hasta dar con el 'dream team' que lo ganó casi todo entre 1990 y 1994. Aquel partido y aquel equipo fueron el embrión de lo que luego vendría, especialmente a partir de 2003, con la llegada de Frank Rijkaard, Pep Guardiola y Francesc 'Tito' Vilanova, que a su vez dotaron el modelo de una mayor fiabilidad. Donde Cruyff logró una Copa de Europa -hoy rebautizada como Champions League-, sus discípulos le dieron otras tres, cuatro si se cuenta la que ganó Luis Enrique Martínez, fiel devoto del holandés pese a no haber estado jamás a sus órdenes, en 2015. Si ganaba la Sampdoria no hubiera habido ningún éxito internacional al que agarrarse al margen de la Recopa de 1989 para seguir por esta senda.

Así, el 'dream team' no supone el principio de la historia del Barcelona pero sí marcó el cambio de tendencia que convirtió un club tradicionalmente perdedor y derrotista en una apisonadora capaz de dominar el fútbol mundial. Desde 2006 cuenta las mencionadas cuatro Champions League, más que ningún otro equipo en este período. El denominador común siempre fue la apuesta por el fútbol de asociación con clara vocación ofensiva ejecutado por unos jugadores especializados, desde el portero al delantero centro, que mamaron el modelo desde niños. Siete de los once titulares en Wembley son hoy entrenadores -Ferrer, Koeman, Guardiola, Eusebio, Laudrup, Bakero i Stoichkov- irremediablemente marcados por aquel triunfo. Otro, Zubizarreta, es un director deportivo de éxito, igual que Begiristain o Alexanko, que aquel día no fueron titulares. Resulta evidente que aquella victoria dejó un legado de imborrable sello barcelonista.

A la espera de que en el futuro sean Xavi, Iniesta, Messi, Puyol, Piqué, Busquets, Fàbregas o cualquier otro los que sigan por la senda que abrió Cruyff el Barcelona ha preparado un homenaje al partido más importante que jamás disputó en la era moderna, el partido que cambió la historia para siempre y sentó las bases de lo que hoy es un club admirado en todo el mundo, capaz de competir de tú a tú al Real Madrid y de dominarle incluso en el Santiago Bernabéu, donde en la última década ha ganado más veces el Barcelona que el propio cuadro blanco. Olvidar la historia invita a repetir los mismos errores. El Barcelona, pues, intenta regresar al origen y, a la espera de confirmar a Ernesto Valverde -otro antiguo jugador de Cruyff- o a cualquier otro para que suceda a Luis Enrique, se prepara para volver a abrir otra época gloriosa a partir de las bases que sentó aquel 20 de mayo de 1992.