Telam

La Selección Argentina no hablará con la prensa

Seguirá la decisión de Argentina de no hablar con la prensa durante la Eliminatoria.

GOAL

Por la jornada de Eliminatorias, el plantel de Argentina no hablará con la prensa. La decisión la anunció Messi en la sala del estadio de San Juan, tras vencer a Colombia. La noche anterior al partido, ya estaba tomada la determinación. Perder o ganar no cambiaba las cartas del juego. Lejos está, de todas maneras, de ser la razón la crítica tras perder contra Brasil o el invento de acontecimientos que nunca sucedieron.

"Algunos quieren que nosotros perdamos y quieren hacernos mal", declaró Ángel Di María, tras el Mundial 2014.

"Cada uno puede decir lo que quiere, pero hay cosas que tienen mala intención", explicó Gonzalo Higuaín, alguna vez.

"Hay comentarios mala leche", planteó Edgardo Bauza, a tres meses de asumir como técnico de Argentina.

La decisión es una respuesta al dolor de terceros. Bien vale preguntarse qué le puede afectar a Messi, después de 31 títulos oficiales, que haya un micrófono, en un país donde no vive, que evalúa, sin saberes, sus emociones o sus compromisos en función de un equipo. La respuesta llega por WhatsApp porque el problema está en que -según dan testimonio los propios jugadores- de los comentarios se enteran porque otros se lo cuentan.

"Verla a mi vieja mal, me mata", detalló una vez Higuaín, uno de los principales foco de broncas. 

El plantel de la Selección argentina construyó su base en los Juegos Olímpicos de 2008. Algunos, incluso, han compartido mucho tiempo en juveniles. Desde ahí, han armado una base democrática, con Javier Mascherano y con Sergio Romero como cabezas, en la toma y en los anuncios de decisiones. Messi es diferente por dos razones: primero, porque su liderazgo se refleja en la actitud que muestra; segundo, porque lo que le llueve encima no lo hace pesar sobre el grupo y el dolor o la alegría lo guarda -al punto que le comunicó a la prensa, directamente, al salir del vestuario de Met Life, tras perder la final con Chile, que iba a dejar de jugar en la Selección-.

Toda esta explicación de función de grupo busca graficar por qué se llegó a la decisión de no hablar más con la prensa: que se hablara de un dóping por marihuana (el detonante) no sólo era una acusación individual, sino un ataque colectivo porque la posibilidad de consumo de THC dentro del predio o del hotel en San Juan suponía cierto descontrol interno. Una acusación que traía detrás lo que la lingüística denomina "garantía": detrás del porro había un equipo que, tras perder con Brasil 3-0, bien podría suponerse "de joda". 

Entonces, la bronca. Entonces, el dolor. Entonces, la reacción. Dar entrevistas o conferencias de prensa no es obligatorio en las Eliminatorias. Sí es en el caso de un Mundial o de una Copa América donde la ausencia de futbolistas en ruedas de prensa se pena con una multa que debe abonar la Federación que falta a la regla. La única obligación en este caso es salir caminando por la denominada "zona mixta" -popularmente conocida como "vestuarios"-. 

El límite de un plantel embroncado con las críticas que empezaron a asumir como faltas de respeto a ellos y a sus familias fue la mentira sobre un dóping. El Indio Solari escribió en la canción "Nuestro amo juega al esclavo" que "Violencia es mentir".

La pregunta es dónde se va a parar ahora el negocio de la comunicación: ¿en la revindicación de la violencia o en la teoría del conflicto que sostiene el negocio mediático?


Parece que está utilizando un bloqueador de anuncios

Para continuar proporcionándole un contenido incomparable, deshabilite el bloqueador de anuncios