El Rey en L.A: La aventura de LeBron James en los Lakers

Reuters

Mauricio S. Fonseca

El verano para LeBron transcurrió sin el show que se montó cuando James decidió mudarse por primera vez de Cleveland a Miami, pero sí con todo el glamur que involucra su llegada a Los Angeles.

Estamos hablando de quizá el más grande jugador en la historia de la NBA con la franquicia más icónica en toda la liga, la unión parece un ‘match’ perfecto, es todo ganar-ganar para ambos, aunque hay muchas cosas que tienen que pasar para que esta historia termine con final feliz.

La decisión de llegar a los Lakers va más allá del juego. LeBron James es único, en esta misma temporada (su decimosexta) superará en puntos a Michael Jordan;  en las últimas ocho temporadas no ha faltado a una Final de la NBA; ha ganado tres veces el título de la liga, cuatro veces MVP, dos veces medallista de Oro en Juegos Olímpicos… es un campeón que no tiene nada que probarle ni demostrarle a nadie.

Por su lado los Lakers, dirigidos desde la oficina por ‘Magic’ Johnson, y en el banquillo por Luke Walton, son un equipo que hoy no está para competirle al némesis que encontró James en la liga, los Golden State Warrios. El cuadro purpura tiene cinco temporadas sin pisar los playoffs. Están en el salvaje Oeste, la conferencia más dura de la liga y ni la llegada del propio LeBron le asegura el salto de calidad para meterse a la postemporada, pues equipos como los Rockets, el Jazz, el Thunder, los Nuggets, los Pelicans, los Blazers, los Spurs y los Twolves, tienen el nivel suficiente para pelear esas plazas.

Los Lakers son un equipo con talento a futuro, Kuzma, Ball, Ingram, Hart, serán guiados por Lebron, que junto a la dirigencia reclutó a un grupo de veteranos como JaVale McGee, Rajan Rondo, Lance Stephenson y Michael Beasley, para que en el primer año de James en L.A. se logre el primer objetivo, el de llegar a postemporada y una vez dentro, con la química desarrollada y el aura ganadora de LeBron busquen sorprender y quizá llegar a una final de conferencia, lo que en verdad sería un gran logro en esta primera temporada.

En su última temporada, James fue quien prácticamente cargó con Cleveland hasta la final del año pasado, fue el líder en puntos, minutos, asistencias, bloqueos, robos y el único que jugó los 82 partidos de temporada regular más los playoffs. El desgaste con la directiva de Cleveland, la falta de apoyo de sus compañeros en momentos cruciales y la visión de negocio, inclinaron la balanza a favor de los Lakers, a los cuales les cayó LeBron prácticamente del cielo.

La llegada de LeBron James a California, estado con la economía más fuerte en los Estados Unidos fue más una decisión de vida, la cual tomó junto y por su familia. Él se acerca al lugar con más desarrollo económico del país, donde Hollywood y las grandes inversiones y proyectos pueden seguir desarrollándolo en el ámbito profesional. Además su familia disfruta de una ciudad cosmopolita, con gran clima, con todas las facilidades, con mejores escuelas para sus hijos y en un entorno con el cual cualquier mortal soñaría con vivir.

Que no se malinterprete, el animal competitivo de LeBron James no morirá en L.A., quizá se tomará una pausa de un par de años hasta que veamos a los Lakers capaces de pelear y arrebatarle el cetro de California y de la NBA a los Warriors, pero estoy seguro que en algún momento la corona del trono le volverá a calzar al Rey.