Australia 4-0 República Checa: Los Socceroos van aprentando para el Mundial

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EFE

Australia goleó 4-0 a la República Checa y tomó moral para el Mundial de Rusia con una buena actuación de los delanteros Mathew Leckie y de Andrew Nabbout, que con sus goles comenzaron a cerrar el debate sobre la presencia del veterano Tim Cahill en su cuarta Copa del Mundo.

El combinado del holandés Bert van Marwijk, encuadrado en el grupo C del Mundial con Perú, Francia y Dinamarca, no disputaba un amistoso desde el pasado 27 de marzo, cuando empató 0-0 en Londres ante Colombia. Lo hizo tres meses después de la dimisión de Ange Postercoglou, que, por motivos personales, dejó el banquillo australiano después de conseguir la clasificación para Rusia 2018 en la repesca.

Desde entonces, con van Marwijk en el cargo, el cuadro oceánico ha tenido que superar algún sobresalto, como la acusación de convocar en la lista de 26 futbolistas previa al Mundial a Tim Cahill, de 38 años, por motivos comerciales en lugar de Jamie Maclaren, que ha completado una buena temporada en el Hibernian escocés.

Cahill es la imagen de Caltex, una compañía de carburantes y uno de los mayores patrocinadores de la Federación Australiana de Fútbol, y eso levantó suspicacias entre los aficionados y la prensa australiana.


Van Marwijk sentó de inicio en el banquillo al máximo artillero histórico de Australia con 50 goles. Cahill, desde el principio, no pudo reivindicarse para entrar en la lista de 23 definitiva que dará su técnico el próximo domingo. Su cuarto Mundial está en el aire y, ante la República Checa, necesitaba unos minutos que no tuvo.

El combinado centroeuropeo, en pleno lavado de cara desde la Eurocopa de Francia 2016, cuando futbolistas veteranos como Tomas Rosicky, Petr Cech, David Lafata o Jaroslav Plasil dejaron la selección, aún intenta recomponer un equipo en plena renovación. No estará en el Mundial de Rusia y prepara los mimbres para luchar por entrar en el siguiente.

Por eso, y con ganas de agradar, el combinado checo saltó al campo con más ganas que Australia, que durante la primera media hora fue superado y se salvó de acabar la primera parte por detrás del marcador por los fallos de su rival delante de la portería.

Sobre todo con una ocasión muy clara de Antonín Barak a punto de cumplirse la media hora, cuando mandó un remate por encima de la portería defendida por Mathew Ryan cuando estaba prácticamente encima debajo de la meta australiana.


Fue la mejor opción checa de toda la primera parte, casi la única con la que pudo certificar su dominio. Y, cuando perdonas, en el fútbol muchas veces se paga. Australia, lo aprovechó muy bien en los quince minutos en los que se quitó el dominio de encima.

Le bastó un acercamiento de Robbie Kruse por la banda izquierda que acabó en las botas de Mathew Leckie, que remató a placer el único tanto del partido en los 45 minutos iniciales. Con ese gol, un premio excesivo para el combinado oceánico, acabó un primer tiempo espeso en el que los checos llevaron la batuta y los australianos consiguieron un premio excesivo.

Los hombres de van Marwijk mantuvieron su inercia positiva en la reanudación y no tardaron en volver a adelantarse en el marcador gracias a una buena jugada de Andrew Nabbout, que se revolvió dentro del área checa para subir el segundo gol de su equipo al marcador.

Aunque la República Checa intentó remontar e incluso dispuso de un par de oportunidades de Vladimir Darida, en una buena jugada de Aaron Mooy que remató de nuevo Leckie, se acabó el partido a falta de 18 minutos en los que apenas pasó nada más salvó el desgraciado gol en propia puerta de Jakob Jugas.

Al final, Australia, con un fútbol efectivo, se rearmó en el primero de los dos amistosos que disputará antes de comenzar el Mundial. El doblete de Leckie y el tanto de Nabbout, reforzaron a la delantera australiana y Cahill, que no jugó ni un minuto, tiene más opciones de ser uno de los tres elegidos para no ir al Mundial.