La brecha entre Barcelona y Juventus

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EFE 

Conocido el emparejamiento de dieciseisavos de final de la Liga de Campeones, el director de fútbol femenino del Juventus, Stefano Braghin, se apresuró a explicar la situación del mejor equipo de Italia. "Nosotros partimos de abajo", sostuvo, "y somos conscientes del valor de nuestro oponente".

La frase resume el creciente respeto que el Barcelona despierta en Europa. El equipo azulgrana fue finalista en la pasada edición del torneo. Consecuentemente, deberá asumir el rol de favorito ante uno de los oponentes más peligrosos que podía depararle el sorteo celebrado este viernes en Nyon.

Esquivó al Arsenal, campeón de la FA WSL inglesa; pero se topó con el campeón italiano.

El Juventus tiene equipo femenino desde el 1 de julio de 2017 y "la Liga de Campeones", según remarcó Braghin, "no es una meta". Al menos, no de momento. "Sabemos que todavía tenemos que cerrar la brecha que existe con los equipos más importantes de Europa", razonó.

Aunque el cuadro blanquinegro cuenta con un menor rodaje en la competición continental, desde la entidad catalana acogieron el enfrentamiento con cierta cautela. "El Juventus es un nombre ilustre en el mundo del fútbol, que también está haciendo una gran apuesta en el femenino. Para empezar es un buen rival", expuso el director deportivo del Barcelona, Markel Zubizarreta.


"Empezamos la liga fuertes -el CD Tacón, el Rayo Vallecano y el Atlético de Madrid son sus adversarios en las tres primeras fechas- y la Champions también. Pero estamos preparados y seguro que lo haremos bien", apostilló.

La llegada de Caroline Graham Hansen y de Jenni Hermoso evidencian las nuevas obligaciones del Barcelona. Recuperar la hegemonía perdida en España, puesto que no ha ganado ninguna de las cuatro últimas ediciones de la Primera División femenina, pasa a ser prioritario para un vestuario emocionado por sus progresos en Europa.

Si bien la estrategia deportiva del Juventus también contempla "tener éxito en poco tiempo", desde el bando italiano subrayan que el propósito en esta eliminatoria es "ganar experiencia internacional" y entender "cuánto les queda por trabajar para alcanzar ciertos niveles".

Esa lectura remite a las primeras andaduras barcelonistas en Europa, cuando se sabía inferior al Arsenal, al Wolfsburgo o al Olympique de Lyon, todavía intratable en la final del pasado 18 de mayo en Budapest (4-1).

El sorteo, en cambio, fue mucho más benévolo con el Atlético de Madrid. Acostumbrado a cruces complicados, el equipo rojiblanco disfrutó esta vez de la condición de cabeza de serie, lo que le garantizaba esquivar a los 'cocos'.

Su puesta de largo en el certamen será a priori más sencilla que el pasado curso, cuando batió al Manchester City para después despedirse ante el Wolfsburgo.

Su primer oponente será el ŽFK Spartak Subotica serbio, un equipo que alcanzó los dieciseisavos de final tras superar la fase previa ante el Anenii Noi (12-0), Slovan Bratislava (7-0) y Ferencvaros (2-2).

El Atlético de Madrid confía en superar la primera ronda y, a partir de ahí, espera tener fortuna para poder derribar su techo en la Liga de Campeones. A diferencia del Barcelona, el equipo colchonero no ha cruzado nunca la frontera de los octavos de final.