Copa Libertadores: De Centenaria a 'Millennial' y siempre eterna

Reuters

Juan Fernando Mora
@juanfmora

El balón es lo más objetivo e imparcial del fútbol. No le respeta la historia a nadie.

Su viaje cargado de ironía pero sobre todo de peligro, ha escrito páginas de pasión que colindan incluso con la ficción del hincha cuando relata nuevamente un gol o una jugada inolvidable. Es el partido de la memoria.

La Copa Libertadores de América encapsula lo anterior y ha sido confeccionada por muchos guerreros en "paños menores", que yo distinguiría en dos grupos. Los que se vuelven mega estrellas y los que desde el anonimato saltan al pedestal de los héroes.

Es un torneo que se seguirá puliendo por artistas y obreros, sin perder de vista que es una lucha de clases sin cuartel.

Como tal, sus historias traen la eterna dicotomía del deporte: el dolor y la grandeza.

La Copa Libertadores de América ha sido la “coqueta novia de América” a la cual muchos han buscado conquistarla ya sea vestidos de frac y por otros armados de ínfulas y fe inquebrantable, pero luciendo ropaje humilde.

Muchos han tocado el cielo sin despegar los pies del suelo y algunos han terminado rumiando de rodillas el desamparo.

Desde 1960 lo hemos vivido los hinchas suramericanos cuándo ya atisbábamos en el horizonte el dominio de Uruguay, Argentina, Brasil, en esta fratricida competición.

Luego fueron emergiendo equipos de otros países que dejaron de lado su timidez, como Colombia, Chile y Ecuador para ir discutiendo de plano ciertas hegemonías.

En sus inicios, las ondas hertzianas, los diarios y las revistas pintaban con palabras, en sendas crónicas que rayaban en la fábula, la fortaleza de clubes que atesoraron prestigio, trofeos y mucho talento. Este último, poco a poco fue emigrando al balompié del viejo continente, definiendo el comportamiento nómada del futbolista.

Luego llegó la televisión para catapultar a la estratósfera todas estas odiseas, de un gramado cuyo color sirve de excusa para vivir con "esperanza" el desarrollo del juego con resultados disímiles.

Es que en fútbol nadie sabe qué va a pasar y no hay una fórmula para garantizar los éxitos.

Por eso el aire de una alegre nostalgia nos visita en cada edición de la Copa Libertadores o la Sudamericana.

Se recuerdan a manera de fotografía mental, algunas proezas deportivas de genios que nos dejaron atónitos y una huella indeleble por cuya recompensa les damos nuestra gratitud eterna. Muchos ya fallecieron.

También han existido las polémicas arbitrales, la dura rivalidad entre las barras porque la bandera y el escudo de un equipo se defiende como a la patria o la progenitora, rezan por ahí. Es la pasión del fútbol, qué últimamente ha perdido medida y sensatez.

El escritor británico George Orwell calificó al fútbol como "la guerra que continúa por otros medios".
 
La Copa Libertadores y su apéndice la Copa Suramericana -esta última surgió en 2002- y el dominio de títulos se reparte entre Argentina y Brasil, son algo parecido a lo que dice Orwell pero en el plano deportivo...

Son "animales distintos", de raza y linaje complejos.

Lo que es indiscutible es su prestigio, tanto que algún día el propio Diego Maradona expresó sentir pena por no haber jugado la Copa Libertadores.

Solamente siete de los diez países de Suramérica han ganado el trofeo de La Libertadores. Están en deuda equipos de Perú, Venezuela y Bolivia.

Ha sido un certamen de puertas abiertas al recibir equipos de México que de paso, han tenido notable desempeño. 

A manera de remembranza, Independiente de Avellaneda tiene siete copas Libertadores, le siguen Boca Juniors con seis y Peñarol con cinco.

El nacimiento del torneo fue el tributo deportivo a Bolivar, O'Higgins, Artigas, San Martín, Bonifacio, entre otros paladines libertarios, cuya promesa marcada en piedra, ha sido la de conservar el espíritu batallador de esas épocas. 

En esencia está el no exhibir las espadas de otrora a los chapetones, sino cambiarlas por armas más aceptadas cómo los gritos de gol,  piernas semejando cañonazos dentro o fuera de las 16 con 50 y las gambetas para desairar al rival.

Bajo ese tenor han sido titanes de esta historia deportiva, hombres como el ecuatoriano Alberto Spencer, San Filippo, Panzutto, Morena, Pelé, Cubillas, Carlos Caszely, Iguarán, Gareca, Zico , Ricardo Bocchini, Amarilla, Scotta, Stalin Rivas, Cabañas, Robinho, De Avila y Neymar en una lista seguirá siendo interminable.

Estos torneos sudamericanos han sido el semillero del talento que hoy disfrutan las grandes ligas del mundo, es decir, ha sido el gran escaparate para su exposición y posterior venta.

Y qué decir de los técnicos que han desfilado esa pasarela victoriosa como Scarone, Guidice, Gastón Máspoli, Zubeldía, el Maestro Tabárez, Lorenzo, Cubilla, Yudíca, Pacho Maturana, Scolari, Bianchi, Luis Fernando Montoya, Russo, Bauza, Tite, Sabella ,Reynaldo Rueda, Gallardo, como por mencionar algunos.

Son eventos donde la fantasía y la magia tienen su propia dictadura a partir del pensamiento de los genios, los "tocados por la mano de Dios".
 
De la tradición oral, la radio de tubos, la máquina de escribir, la libreta, la televisión sin control remoto hasta llegar a los juguetes tecnológicos actuales, la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana siempre se rejuvenecen, siguen tan campantes y sin inmutarse.

Y como reportero en mi país debo decir que ha sido un privilegio haberla sentido tan de cerca experimentando finales, entrevistando y observando verdaderos cracks y notables entrenadores.

Se han ganado la condición de ser centenaria, “millennial” y eternas. 

Bienvenidas COPA LIBERTADORES Y COPA SURAMERICANA a beINSPORTS, ¡la casa del talento futbolístico mundial!