Copa Libertadores: cada victoria es una hazaña

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Jaime Macías

Es fácil decir que la Copa Libertadores es la Champions de Sudamérica, pero no es así. La Copa Libertadores va más allá de un torneo de fútbol donde el mejor equipo gana o donde quien invierta más dinero obtiene a los mejores jugadores y eso lo acerca aún más al título. La Copa Libertadores es un torneo donde el resultado de cada partido es impredecible y en el que cada victoria es prácticamente una hazaña.

Sudamérica es un continente especial, es difícil encontrar una característica única del fútbol sudamericano más allá de la pasión con la que se vive el fútbol. Pasamos de países con talento innato, a otros con grandes escuelas, zonas de mucho carácter u otras con un biotipo privilegiado. Mucho de esto tiene que ver con la geografía del territorio, calor y humedad extrema, zonas desérticas, altura e inviernos interminables.

Todo esto nos da un torneo en el cual jugar de visitante no solamente incluye un público hostil, sino un clima totalmente opuesto al que estás acostumbrado y muchas veces menos oxígeno del que estás acostumbrado a respirar.

Podemos discutir el nivel futbolístico respecto a los grandes equipos de Europa, y decir que esos clubes se refuerzan con los grandes nombres de Sudamérica es una obviedad. Lo que no podemos discutir es la intensidad con la que se juega que no te permite quitar los ojos del partido, si lo haces te has perdido de algo importante.

Todos estos condimentos nos dan como resultado una paridad tal que solo dos países nunca llegaron a disputar una final (Venezuela y Bolivia) y un universo de 25 campeones diferentes y 18 finalistas en 58 años de historia.

Cada una de las 58 ediciones de la Copa Libertadores tiene su característica única y su recuerdo. Un inicio marcado por el todo poderoso Peñarol de Spencer, que se convertiría en el archirrival del Santos de Pelé, marcando a la primera gran rivalidad del torneo entre los mejores jugadores de la época.

Los equipos de Avellaneda otorgaron a Argentina el trofeo por primera vez, seguido de Estudiantes de Verón que sería el primer tricampeón. En 1975 Independiente con Bochini se convertiría en el ‘Rey de Copas’, logro que aún nadie logra superar (el séptimo título llegó en el 84 pero nadie lo acanzo en esos 10 años).

En 1977, Boca ganaría la primera final que se definía por penales y tendría un pacto de por vida en definiciones por esta vía. En 1982 Carlos Caszely llevaría a Cobreloa a su segunda final consecutiva, ninguna pudo ganar en manos del Flamengo de Zico. No sería el unico, en 1987 América de Cali a pesar de ser el mejor equipo del continente, perdería tres consecutivamente. Barcelona, Deportivo Cali, Newell’s son otros clubes que jugaron multiples finales y nunca fueron campeones.

El Atlético Nacional de Francisco Maturana, con René Higuita en el arco en 1989 sería el primer campeón de la Costa del Pacifico, logro en el que lo acompañan Colo Colo, Liga de Quito y Once Caldas. Este último, el primer y hasta ahora único equipo modesto de su país en alcanzar el título.

La edición de 2019 es una nueva página en blanco, en un torneo en el que cada partido es una hazaña histórica.