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¿Por qué los fans de Flamengo no cantan el himno nacional en la final de la Copa Libertadores?
¿Por qué los fans de Flamengo no cantan el himno nacional en la final de la Copa Libertadores? Una tradición poderosa, una identidad que pesa más que la bandera y un fenómeno que sorprende al mundo. Aquí te contamos la razón detrás del ritual rubro-negro.
La pregunta que enciende el debate: ¿por qué Flamengo no canta el himno nacional?
En esta final de la Copa Libertadores, hay un momento que desconcierta a muchos espectadores fuera de Brasil: los fans del Flamengo permanecen en silencio o indiferentes cuando suena el himno nacional, un gesto que algunos interpretan como polémico, pero que en realidad es parte de una tradición profundamente arraigada. Para la Nación Rubro-Negra, el ritual es claro: la bandera que importa en una final de clubes no es la de Brasil, sino la del Clube de Regatas do Flamengo.
Este comportamiento, que para muchos extranjeros resulta sorprendente, es entendido por los brasileños como una manifestación de identidad pura, sin dobles lecturas. Y es justamente esta identidad la que explota en cada final continental.
La fuerza cultural del himno del Flamengo: una canción que vale más que la bandera
Para entender este fenómeno hay que remontarse a la poderosa cultura futbolística brasileña. En Brasil, los clubes funcionan como auténticas instituciones sociales. No se trata solo de apoyar un equipo sino que se trata de una identidad regional, familiar y emocional que pasa de generación en generación.
El himno del Flamengo, compuesto en los años 40 por Lamartine Babo, no es solo una canción, es un símbolo sagrado. Para los flamenguistas, esa melodía es un grito de guerra, un acto de fe y un recordatorio de que su club es parte esencial de su vida.
Por eso, cuando llega el momento solemne del himno nacional, la reacción es distinta: en una final de clubes, el sentimiento de pertenencia al Flamengo domina sobre cualquier emoción patriótica. Aquí no juega Brasil. Aquí juega Flamengo.
La mirada internacional: sorpresa, críticas y un fenómeno malinterpretado
Entre periodistas, aficionados y analistas de otros países, este comportamiento suele generar debates. Algunos lo perciben como falta de patriotismo; otros como un gesto rebelde.
Sin embargo, para los brasileños y especialmente para los flamenguistas, no es política, no es protesta y no es indiferencia hacia el país. Es simplemente una elección cultural que se respeta y se vive con pasión: primero el club, después todo lo demás.
Incluso ha generado burlas, rivalidades y discusiones con otras aficiones, pero para los hinchas del Flamengo, este acto forma parte de su esencia, de su ADN futbolístico.
En definitiva, los fans del Flamengo no cantan el himno nacional en la Libertadores porque su identidad de club pesa más que cualquier símbolo nacional. Es tradición, es emoción y es una marca única del fútbol brasileño que el mundo aún intenta descifrar.




















