La razón por la que Neuer no besa el escudo del Bayern Múnich
Manuel Neuer lo ha ganado todo con el Bayern Múnich. Ha construido una carrera extraordinaria con el club bávaro y se ha convertido en una de sus grandes leyendas. Sin embargo, hay un detalle que siempre ha llamado la atención: nunca ha besado el escudo del equipo.
Como es bien sabido, Neuer debutó en el Schalke 04, el club de sus amores. Desde los cuatro años se le podía ver en el estadio apoyando al equipo junto a su familia. Para 2003 ya era un ultra del club; su lealtad hacia Die Knappen nunca estuvo en duda.
Ese mismo año debutó con el segundo equipo del Schalke y, además, trabajaba como recogepelotas en el estadio. Incluso le tocó hacerlo durante la final de la Champions League que se jugó en Gelsenkirchen entre el Mónaco y el Porto. Neuer estaba completamente involucrado con su club, tanto como aficionado como jugador.
Su ascenso fue meteórico gracias a sus cualidades bajo los tres palos. En la temporada 2006-07 ya era el arquero titular del Schalke y se convirtió en una de las figuras del equipo, que terminó en cuarto lugar de la Bundesliga y se clasificó para la Copa de la UEFA. Para 2009 ya era una figura consolidada en Alemania, recibió su primer llamado a la selección nacional y muchos lo señalaban como el heredero natural de Oliver Kahn.
En 2011 ya era capitán del Schalke y uno de los símbolos del fútbol alemán. Era un orgullo para Gelsenkirchen y para la afición del club, que lo veía como la próxima gran leyenda del equipo. Pero ese mismo año ocurrió lo impensable.
La llegada al Bayern y la polémica del escudo
El 20 de abril anunció su salida hacia el Bayern Múnich, una decisión que rompió el corazón de toda la ciudad. Los ultras del Schalke incluso le escribieron una carta en la que le decían: “Si amaras al Schalke 04, no harías esto”. La guerra con la afición apenas comenzaba.
La temporada 2010-11 sería la última de “Manolito” con los colores del equipo de sus amores, y su despedida parecía destinada a ser memorable. Ganó la DFB-Pokal como capitán del equipo. Sin embargo, lo que debió ser un momento de reconciliación se tornó amargo. Durante las celebraciones, un aficionado se acercó a él y le dio una cachetada. El mensaje era claro: ya no era bienvenido.
La siguiente temporada, en su regreso a Gelsenkirchen para un partido de Bundesliga, los aficionados del Schalke desplegaron un tifo con la palabra “Judas”, dirigido claramente a Neuer. El portero intentó ignorarlo, pero ese no era su único problema.
Los aficionados del Bayern Múnich tampoco lo recibieron con entusiasmo. En un partido intentó imitar el icónico festejo de Oliver Kahn, lo que irritó a los ultras bávaros, quienes lo tomaron como una falta de respeto hacia “El Mono”, uno de los máximos referentes de la institución.

La situación afectó profundamente a Neuer, quien decidió tomar una medida inusual. Se reunió, junto con la directiva bávara, con los ultras del Bayern Múnich para firmar una especie de pacto de paz: ellos dejarían de insultarlo y aceptarlo como su portero. A cambio, él puso una única condición: nunca besaría el escudo del Bayern Múnich.
Para Neuer era una cuestión de principios. Sentía que ya había traicionado al club de su vida y no quería fingir una lealtad que no sentía hacia otro equipo.
Su respuesta en el campo fue contundente. Superó el récord de porterías en cero de Oliver Kahn y levantó la Champions League en 2013, además de convertirse en uno de los pilares del dominio del Bayern en Alemania y Europa.
Quizá ninguna de las dos aficiones lo haya querido completamente, pero eso nunca pareció importarle demasiado. A lo largo de su carrera con el Bayern Múnich ha ganado 12 títulos de Bundesliga, 5 DFB-Pokal, 2 Champions League, 1 Supercopa de la UEFA y 2 Mundiales de Clubes, además de conquistar el Mundial con Alemania.
Uno de los hombres más polémicos del fútbol alemán también es, sin duda, uno de los porteros más exitosos y talentosos de la historia.
Eso sí, hay algo que nunca ha cambiado: Manuel Neuer jamás ha besado el escudo de otro club que no sea el del Schalke 04.






















